Lo mejor de 2013

No vamos a entretenernos demasiado porque sé que todos habéis entrado aquí para ver las listas de lo mejor del año. Tan solo nos gustaría agradecer una vez más a todos nuestros amigos del foro su constancia durante los años (tanto a los que hablan como los que no), a los seguidores de facebook y twitter que aguantan nuestras tonterías y en especial a nuestros colaboradores que hacen que nos sintamos orgullosos de la página semana tras semana. Feliz año a todos, ¡esta es nuestra selección del 2013!


Lo mejor según… Juan Manuel Vilches

Una vez más nos sentamos un rato a repasar los lanzamientos del año y de nuevo nos encontramos con la enorme complejidad de elegir. Nunca es fácil porque, a pesar de lo que aparece en las listas de éxitos y publicaciones grandes, el panorama musical actual goza de una salud excelente y prácticamente cada mes podemos encontrarnos al menos un par de de discos muy interesantes. Por eso, esta lista no es más que una pequeña selección de algunos de los mejores trabajos que he tenido la oportunidad de escuchar en 2013, sin otro orden que el alfabético:

Patricia Barber «Smash»: Para quienes aún se acerquen por las tiendas de discos encontrarán a Barber en la sección de jazz vocal, pero hace tiempo que su obra traspasa los límites de tan constreñida etiqueta. «Smash» mantiene sus señas de identidad pero trae nuevos vientos para un sonido que ya era muy personal.

Bob Brozman «Fire In The Mind»: Cualquier género musical tiene sus grandes nombres de la guitarra (Hendrix, Reinhardt, etc.), pero el señor Brozman se sirve de sus vastos conocimientos como etnomusicólogo para desarrollar un trabajo que deja en pañales a la mayor parte de los guitarristas actuales. Y para colmo ni siquiera se dedica a alardear, sino a componer tremendas canciones.

Cathedral «The Last Spire»: La despedida de la banda inglesa ha supuesto uno de los trabajos más emotivos del año para cualquiera que haya seguido su trayectoria durante los últimos veinticinco años. El álbum cierra el ciclo recuperando gran parte del sonido que les caracterizó en «The Ethereal Mirror» y nos ha dejado con un magnífico sabor de boca.

Ceramic Dog «Your Turn»: Que Marc Ribot está a otro nivel ya lo sabe cualquier aficionado no sólo a sus innumerables proyectos, sino a la obra de Tom Waits o John Zorn. Con Ceramic Dog parece condensar todas sus influencias de jazz y blues para darles una capa de rock y plantear un trabajo que ya lleva un puñado de excelentes discos. Lo que diferencia a «Your Turn» de los anteriores es una actitud y una intensidad poco frecuente en el panorama actual.

Motörhead «Aftershock»: A estas alturas ¿qué se puede decir de esta gente? Lemmy Kilmister, Phil Campbell y Mikkey Dee han vuelto a sacarse otro discazo de la manga y lo mejor es que esto no es ninguna novedad, porque desde «Kiss Of Death» el trío parece especialmente inspirado y consigue sonar con una frescura casi impropia de una banda con su bagaje.

Pero 2013 nos ha dejado muchos más discos que merecerían estar aquí, como «Cicada», de Frank Rosaly; «All Hell Breaks Loose», de Black Star Riders; «Chatma», de Tamikrest; «Cotton Mouth Man», de James Cotton, «Quercus», de June Tabor, Iain Ballamy y Huw Barren; y un buen puñado de buenos lanzamientos de stoner y doom, como Mountain Witch y su «Cold River» o Brutus y su «Behind The Mountain». En el panorama nacional no puedo dejar de mencionar el arriesgado debut de Hidden Forces Trio, «Topus»; el acertado «La voz del árbol», de Carlos Pizarro Cuarteto; el magnífico «Fake Down», de los malagueños Jammin’ Dose o la cruda propuesta de Jacob y su primer disco «The Ominous». Y eso, teniendo en cuenta que muy probablemente en las próximas semanas acabe descubriendo un buen número de discos interesantes de 2013…





Lo mejor según… SularetaL

Me equivoqué en mi vaticinio de que Tool sacarían disco en 2013, así que tendré que asumir que quizá en 2014 lo hagan, o no… Maynard sigue enfrascado en sus vinos y sus pusciferes; a ver si se da cuenta de una vez que lo que se le da bien es cantar con Tool!

En el apartado internacional mi disco favorito es una reedición… Es triste, pero es así. Los míticos Mad Season, ya sin Layne y sin Nalgas Sin Carne, han reeditado su primer y único disco con 3 temas nuevos cantados por el señor Mark Lanegan y con un Mike McCready inconmensurable en los matices y en las atmósferas guitarreras… Ay si en el Pearl Jam le dejasen trabajar más… Hablando de Pearl Jam, su disco, «Lightning Bolt» está bien pero no ha llegado a enamorarme. Temas como el single «Mind Your Manners” o “Sirens” nos transportan a unos tiempos mejores de un Seattle en el que no deja de llover, pero como les ha pasado a Alice in Chains, con su «The Devil Puts Dinosaurs Here” sus mejores tiempos ya pasaron. Y es que si el **to rey de las guitarras grungeras se nos corta el pelo, apaga y vámonos… Don Jerry Cantrell, déjese crecer las melenas rubias para poder explotar todo su potencial a la guitarra. Un disco, el de los Alice que me dejó frío salvo contadas excepciones. Creo que la voz de DuVall estropea aún más un disco mediocre.

Esperaba con muchas ganas los discos de los aussies Karnivool y Dead Letter Circus y he de decir que los 2 me han decepcionado. Pocos temas salvables para unos discos de los que esperaba mucho más; ¿Soy exigente? Pues sí, y mucho, sobre todo después de los discazos que se marcaron anteriormente. Aún así, sigo siendo muy fan y espero que lo arreglen en el siguiente disco. Uno de mis grupos favoritos, Sevendust, nunca falla y en esta ocasión (y ya van …) «Black Out the Sun» es Sevendust en estado puro con un Lajon brillando como sólo él sabe hacer. Otros lanzamientos a destacar por lo malos que me han parecido, son «Hesitation Marks» de NIN, el «Shrine of the New Generation Slaves” de unos Riverside que siguen sin entrarme y la vuelta de Earthtone9 con un disco “IV” pasado de fecha. Ojito con TesseracT, que si bien su EP “Perspective» es de 2012, ha sido uno de mis discos de cabecera de 2013 (junto con Soen) y seguro que nos sorprenden en 2014. Cuando escuchéis “Letargo” el nuevo disco de Sôber notaréis que a Antonio Bernardini le flipan, y no es para menos.

En el apartado nacional, qué buenos discos hemos tenido!! Yo destacaría la vuelta de Morti con 2 proyectos; por un lado ha desempolvado El Fantástico Hombre Bala y aunque de momento solo han sacado un tema nuevo y remezclas de temas antiguos, me comentó que en 2014 nos sorprenderán con un nuevo disco. Por otro, el disco de metal nacional del año: “Iluminame” de Inmune con Paulo Morete (ex-Einsof) a las guitarras, un disco soberbio, metal serio, muy grande. Con muchas ganas de verlos en directo.

Estirpe, cuando casi todo el mundo los daba por terminados, han vuelto a lo grande con “Neurasia”, una vuelta a sus orígenes más funk con un Pepe Bao al bajo inconmensurable. Un disco con mucho flow y para escuchar muy fuerte. Carmen 113 son un grupo de Girona que en SubNoise hemos seguido desde su primer disco. Pues bien, “Mecanismos de Defensa”, su tercer disco, es un cambio radical en su carrera, un alegato al pop más maduro y nos han demostrado lo buenos músicos que son. Me tiene enganchadísimo.

Qué decir de Sonus Delay que han vuelto con «Umbra Versa» para enseñarnos sus dientes más sôberos pero con mucha personalidad. Los vigueses Aphonnic, han presentado con mucha paciencia y mimo su nuevo disco, “Heroes” que podremos ver en Madrid el próximo día 11 en La Caracol junto a Tenpel. ¡Ganazas de escuchar su descarga de metal gallego! Para terminar, me gustaría reseñar que los vallisoletanos Euphoria han sacado un EP «Somos lo único que nos queda ser” para decirnos que siguen vivos y que en 2014 van a dar mucha guerra.

Guerra como la que espero nos den bandas como Sôber con “Letargo”, un discazo con mayúsculas, Tao Te Kin (más grungeros que nunca!), la puesta de largo de Toundra con una multinacional, la continuación de la trilogía Las Moiras de Morgana vs Morgana, el nuevo disco de Vetusta Morla, Moebio… ¡Larga vida al 2014!





Lo mejor según… Maguado

Guadalupe Plata «Guadalupe Plata»: Este ha sido el año de los de Úbeda sin lugar a dudas. Tras el lanzamiento de este disco, que los colocó en lo más alto, se embarcaron en una gira nacional que les ha llevado por todos los rincones de la piel de toro de sold out en sold out, presentando su estupendo tercer álbum de rock cruento y sin aderezos. Una delicatesen para paladares exquisitos que encima tiene un estupendo envoltorio. Además su guitarra Pedro de Dios repite en éste mi top, y no soy ni familia ni nada…

The National «Trouble will find me»: El pop menos estridente ha tenido este año varios éxitos de crítica y público, pero yo personalmente me quedo con el sexto largo de los de Cincinnati (estaba entre éstos y los Vampire Weekend). Sí, se esperaba más de ellos, y probablemente su giro abandonando la épica de sus anteriores trabajos no haya gustado a la mayoría. Pero este álbum es el perfecto para un día de lluvia, con un sonido muy limpio y la voz de Matt Berninger llenando todos y cada uno de los huecos que le permiten las melodías. Una pequeña delicia.

Arctic Monkeys «AM»: No sé si es por la energía que descargan en directo, pero este «AM» suena mucho mejor cuando tienes a la banda de Sheffield frente a frente. Vale que la actitud de Alex Turner cada vez le pegue menos, y que este giro hacia el dubstep sudoroso y oscuro patina por alguna parte, pero cada vez que escucho el disco (y, creedme, lo he escuchado mucho) descubro un matiz distinto que le da un toquecito especial. Y de eso va este juego, ¿no? Encima estamos ante uno de los grandes compositores del siglo XXI, que arrasa incluso con sus bandas paralelas (¿Disco de The Last Shadow Puppets en 2014?), poco más se puede pedir.

Franz Ferdinand «Right Thoughts, Right Words, Right Action»: Soy consciente de que este disco no sale en ninguna de las listas de “lo mejor del año” que pululan por ahí. Por eso está en la mía. Porque, a estas alturas, que Alex Kapranos y los suyos saquen un disco de “back to basics” y consigan que suene justo como eso tiene su mérito. Es cierto que carece de los seis singles por disco a los que nos tenían acostumbrados, pero es que este álbum funciona como un todo, como una pieza completa de relojería que sube cuando tiene que subir y baja cuando tiene que bajar. Hasta las canciones que podrían sobrar están ahí por algo, lo que confiere al conjunto la apariencia de estar bien hecho que tanto me ha gustado. He desgastado este disco este año, merece la pena estar aquí.

Pelo Mono «Pelo Mono»: En 2013 he tenido varios newcomers en mi vida. Y éste ha sido uno de ellos. El estupendo grupo instrumental del que ya hablamos aquí se ha hecho un hueco en mi banda sonora diaria a base de sonidos primitivos y maestría interpretativa de la mano del anteriormente citado Pedro de Dios y Antonio Pelomono, guitarra y percusión y ya. Nada más y nada menos. Sonido salvaje que sale de las entrañas del Pelo Mono y que golpea en los instintos primarios. Echadle un oído y no os arrepentiréis.

FIDLAR «FIDLAR»: Un poquito de caña, ¿no? Este año la cultura skater ha tenido en FIDLAR a su representante más bestia y salvaje, venidos directamente de Los Angeles, de dónde si no, a agitarnos con su cóctel de sonidos de fiesta punk. Imposible permanecer sentado mientras lo escuchas, y tampoco te acerques mucho a la vajilla porque corres el riesgo de que acabes estrellándola contra el suelo en el segundo corte. Si patináis, esto tiene que estar presente en vuestros oídos sin duda. Offtopic: amantes de la cultura skate, tenéis en “Monopatín” un must see para el año que viene. Documental sobre la historia del patín y su arraigo en la cultura callejera made in Spain.

Aullido Atómico «Asalto al Corral»: Este power trio de rock & roll son mi última adquisición (y todavía estoy en 2013 así que cuenta). Si os gusta el puro rock años 50 americano, el de tupé y chupa de cuero, aquí tenéis una estupenda representación de ese sonido, y encima patrio. Detrás está uno de los personajes más divertidos que he tenido el gusto de ver en directo: Don Rogelio. Líder de la monobanda Tumba Swing, aquí deja la percusión (y añade bajo) y se dedica a la guitarra y a teñir con su peculiar voz doce temas propios con sabor a batidos y hamburguesa.





Lo mejor según… Iván Diaz

The Bronx «IV»: Publicado a principios de año y algo olvidado ya a estas alturas (así de rápido se mueve la maquinaria en estos tiempos) The Bronx lanzaron con “IV” su mejor colección de canciones como grupo. Punk, hardcore y mala leche contenida en su vertiente más melódica, que no melosa.

León Benavente «León Benavente»: La primera sorpresa nacional del año. Cuatro músicos ya experimentados (Tachenko, Scharwz, Nacho Vegas) que se reúnen y dan forma en unos meses a un disco de rock con toques de ochentera oscuridad y unas letras de velada y elegante crítica social.

Queens of the Stone Age «…Like Clockwork»: Tal vez al principio te descoloque, tal vez no sea tan accessible como sus anteriores discos ni tenga un single que se te meta en el cerebelo a la primera pero lo nuevo de Queens of the Stone Age te va atrapando más y más con cada escucha hasta casi obligarte a amarlo por encima de todas las cosas. Disco del año.

Perro «Tiene bacalao, tiene melodía»: La segunda sorpresa nacional del año viene desde Murcia con otro debut, el de Perro, que me ha dejado con el culo torcido. Pop, rock, noise, algo de kraut, mucha guasa y toneladas de actitud para situarse en el mapa casi sin darse importancia. Apuntan alto.

Arctic Monkeys «AM»: Lo que pareció ser un hype ha terminado convirtiéndose en una de las bandas con más personalidad de la ¿última? gran oleada de pop británico. En «AM», los Arctic Monkeys vuelven a dar un giro a su sonido acercándolo al soul más guitarrero y los sonidos “negroides”. Siguen encantados de conocerse, y yo de disfrutar tanto con ellos.

Egon Soda «El hambre, el enfado y la respuesta»: También una sorpresa fue conocer, a finales de 2012, que Egon Soda tenían nuevo disco grabado desde hacía tiempo y listo para su publicación. También que era doble y que su sonido había pasado de aquel pop más intimista y oscuro de su debut a toda una celebración del rock más clásico. De una manera o de la otra, suenan grandes.

Biffy Clyro «Opposites»: También doble fue el nuevo disco de Biffy Clyro y mi debilidad por ellos me obliga a añadirlos en esta lista. Eso, el brutal concierto que dieron hace unas semanas en La Riviera y que, aunque su nuevo trabajo esté lejos de sus primeros discos, sus canciones siguen divirtiéndome como pocas.

Betunizer «Gran Veta»: Lo nuevo de Betunizer es una apisonadora. Una salvajada que te golpea en la nuca con la precisión de un metrónomo gracias a una producción más que pulida a cargo de Santi García y unos temas más que afilados a cargo de estas tres bestias pardas surgidas del levante español.





Lo mejor según… Andrés Derrick

Bad Religion “True North”: Mucho se ha dicho que este álbum es “una vuelta a los inicios” del sexteto, y razón no les falta, tras su anterior “The dissent of man”, donde, al menos por momentos, intentaban seguir el rebufo de bandas como The Gaslight Anthem (qué aburrido es “Handwritten”, aprovecho para decir), en su nuevo trabajo se dejan de intentos de sonar “adultos”, “evolucionados”, y “modernos”, para ir a barraca desde la inicial “True north”. Y la jugada les ha salido la mar de redonda. Certeras y cantables melodías, velocidad, ácidas letras (maestro Graffin, gracias por todo), clásicos coros a diestro y siniestro, himnos subterráneos, honestidad… Bad Religion han vuelto, tras bastante tiempo, a dar en el clavo. ¿Por última vez?

G.A.S. Drummers “We got the light”: No es solamente “una vuelta a (lo que sea)” de los jerezanos, sino que siguen afinando su puntería, creciendo como banda, y haciendo en cada disco temas más redondos y rotundos. La inicial “We got the light” te hace subir la bilirrubina a base de esperanza lírica y potencia sonora, “Control” es de una frescura melódica y una claridad de ideas francamente reseñable, “Phoenix” es street punk especialmente indicado para hacerlo sonar montando un escrache en la puerta de casa de cualquier diputado patrio, “Burnt Land” podrían haberla escrito Superchunk en un día inspirado, “Andalosers”, además de tener un título la mar de bien buscado –y encontrado-, podría sonar en cualquier anuncio de la tele (por bonita, melódica y accesible), pero en la tele de algún planeta que no sea la Tierra, y “Failure of senses” cierra el álbum de manera magistral a base de oscuridad y alto octanaje roquista.

Pony Bravo “De palmas y cacería”: Los sevillanos podrían haber seguido con la senda de la psicodelia fronterizoandaluza que tan bien les había salido en sus dos primeros discos (y con los que tan buenos réditos obtuvieron de los críticos musicales, esa gentuza como el que os escribe), pero, como toda buena banda que mira más por hacerlo bien que quedar bien, en su nuevo trabajo han preferido buscar otros caminos. No temáis, siguen sonando a Pony Bravo (son, además de inconfundibles, inimitables), pero aquí hay mucho más rollete muevecucus, cadereo flamenquista, rumbita (aunque no sólo de rumba viva el hombre), postpunk sui generis, ritmos rotos morunos del palo Beastie Boys fumando costo culero, e incluso disco feeling suciete de ese que tanto me gusta. Bravo.

Furguson “The Leap Year”: Los Furguson –ahora cuarteto- son gente ruda, rural y acostumbrada a la rasca de la plana de Vic, capaz de congelar a tipos duros nivel Hristo Stoichkov. Y han tirado por el camino de en medio. Si su primer LP, “My friends are my culture”, tenía momentos cercanos a la nu wave y al rock más onírico a la par que lacerante, en este “The leap year” dejan bien claras sus intenciones desde la machacona y salida de madre “Marks on our faces”. Un bofetón en los morros para empezar a caldear el ambiente. Sí, Furguson han vuelto más roqueros y cabreados.

The Black Angels “Indigo Meadow”: Siguen siendo un grupo deudor de todo el rollo sixties más pasado de rosca (y droja), pero en este “Indigo Meadow”, el sentir del álbum es puramente pop. Será que al reducir de cinco a cuatro miembros, la banda ha querido simplificar un poco las cosas, o que tenían ganas de escribir más canciones que improvisaciones sin aparente fin. O será que simple y llanamente, y como nos pasa a todos con los años, han evolucionado. Bendita evolución que incluye redondos hits como “Don’t play with guns”, delicadas piezas de desasosegante y envenenado retro ruoq como “Holland” o “Always maybe”, caramelos a lo nuggets de teclados protagonistas como “You’re mine” o “Twisted light”, y arrolladoras muestras de visceral y triposo rock como “Indigo Meadow” o “Evil things”.

Queens of the Stone age “…like Clockwork”: No es lo que esperábamos, cierto, pero encuentro que este nuevo disco de QOTSA es la evolución natural y lógica de su “Era Vulgaris”. Su anterior trabajo, rocoso, incómodo y por momentos, plúmbeo, tiene en “…like Clockwork” su reverso (si es tenebroso o no, se lo dejo a los maestros Jedis). Si lo tuviera que definir en palabras, este álbum sería como aquel domingo de pajareo tóxico tras haber salido de pampaneo durante 72 horas seguidas y haberte comido todas las chucherías inventadas y por inventar. QOTSA se han lanzado sin miedo y sin red a la psicodelia más caleidoscópica, han desviado su camino hacia sonoridades más delicadas y blueseras, con el piano muy presente, y han aumentado, sí, aumentado, la densidad de su sonido en cortes como la inicial y maligna “Keep your eyes peeled” o la robótica y maquinal “Smooth sailing”.

Mikal Cronin “MCII”: Mucho más directo, popero y limpio que su anterior y homónimo trabajo (como este, con casi todos los instrumentos tocados por el propio Cronin), en este “MCII” el californiano se aleja un poco de la sombra de Ty Segall para crear un conjunto de canciones soleadas, vitaminadas y veraniegas, mezclando magistralmente guitarras acústicas con eléctricas, y clavando unas cuantas melodías vocales de esas que se te clavan hasta el tuétano. Cronin ha firmado uno de los discos más bonitos del año en materia roquera.

Waldorf Histeria “Waldorf Histeria”: Además de tener la capacidad de crear instantáneos y anfetamínicos hits del tamaño de los que aquí encontramos, tienen carisma, encanto, y el mojo muy subido. Bajo esa estética ligeramente idiota, despreocupada y descerebrada, se esconde una de los grupos más perspicaces de la escena roquera española. El envoltorio en el que presentan sus canciones nunca tendrá el favor de los popes de la industria ni la prensa musical, pero para los que no nos estamos con hostias, y además sabemos que componer deliciosas melodías como las que los Waldorf Histeria tienen no es tarea precisamente fácil, disfrutaremos como cochinos de nuevo con este segundo LP del cuarteto madrileño.

Capsula “Solar Secrets”: Difícil lo tenían para seguir la brillante estela de “In the land of the silver souls”, disco que estuvo en un buen puñado de listas de “lo mejor del año” en diversos medios de los que saben lo que se cuece en el andergraun roquero hispano. Pero estos Capsula, además de unos currantes como pocos hay en el rocanrol circus, siguen teniendo la mecha de la creatividad encendida y la puntería bien fina. En “Solar Secrets” vuelven a ser ese tornado imparable de rock psicodélico de alto octanaje, ese preciso reloj de incendiarios riffs y melodías certeras y esos revividores del rock más ácido que siempre han sido.

Fira Fem “Fira Fem”: Fira Fem nos presentan otra vez un disco que discurre por los caminos de la electrónica más contemplativa, del pop más cósmico, y del post punk más cristalino. Combinación ganadora la suya, especialmente con temas como la eufórica –es escucharla y entrarme unas ganas irrefrenables de ir a tirarle los trastos a la chica del bar de debajo de mi casa- “Wrong movements”, la ensoñadora (y bonita hasta decir cowabunga) “Solid ground”, la gloriosamente sincopada y ardiente “Helicopters” o la narcótica, emocionante y chanante “I fucked Fira Fem before they were famous”. Un atardecer de otoño, caleidoscópico y melancólico, eso es este “Fira Fem”.





Lo mejor según… Subpop

The Strypes «Snapshot»: ¿Pero qué les dan de comer a estos niñatos? Cuesta creer que estos renacuajos hayan sabido recuperar la música que escuchaban sus abuelos y, tras una buena dosis de hormonas adolescentes, se hayan marcado un disco más adictivo que un chute de Krokodil. Así es, esta juventud ya no le tiene respeto a nada ni nadie… ¡Y que dure!

Savages «Silence Yourself»: Lo que prometía ser tan solo un grupo de directo se ha erigido con este disco como una de las bandas más solidas del año, con un trabajo de post punk que no sólo mejora con las escuchas sino que sus temas se han ido relevando mes tras mes como favoritos. ¿Qué pasará en las próximas entregas? Vete a saber, lo que es seguro es que este disco se merece estar en un sitio de honor.

Queens of the Stone Age «…Like Clockwork»: Soy de la opinión de que la carrera de QOTSA estaba en caída libre, sus dos últimos discos ni los recuerdo y en directo ya sólo eran capaces de tirar de singles hasta que se les viera el plumero. Hábilmente, el grupo supo dar un giro a su sonido y rodearse de un buen puñado de amiguetes para conseguir mantener la llama viva unos cuantos años más.

British India «Controller»: Cómo no, tenía que caer en el top ten algún disco desde las antípodas, podría haber sido el de The Growl perfectamente pero British India nos han avisado con este trabajo que a partir de ahora es muy probable que los veamos en lo alto de las listas de rock alternativo (al menos las de la Triple J)

Matmos «The Marriage of True Minds»: Me gustan los retos musicales, que me sorprendan e imaginar que no todo está inventado… Y de todos las bizarradas que han pasado por mis manos este año el de Matmos es la más elaborada con diferencia… Tíos, ¡que es un disco compuesto telepáticamente! ¿Qué más queréis?

The Virginmarys «King of Conflict»: Han pasado los meses y lo complicado del disco de los rockeros ingleses sigue siendo descubrir un tema que no pueda funcionar como single. Ignoro si les quedará inspiración para sacar otro disco igual, pero con «King of conflict» ya han logrado más que otros grupos en toda su carrera.

The Black Heart Rebellion «Har Nevo»: El disco más oscuro con que te has podido topar este año en mi opinión, los belgas siguen el sendero que emprendieron bandas como Woven Hand y han pervertido el estilo con ese regusto hardcore hasta conseguir esta obscenidad sonora capaz de expulsar los demonios que llevas dentro.

Monster Magnet «Lost Patrol»: Comentaba con un amigo no hace mucho que el peor disco de Monster Magnet no es un mal disco. «Lost patrol» desde luego no es de los mejores de la banda de New Jersey, pero es una prueba fehaciente de que siguen ahí y que son capaces todavía de fabricar bombas como la que da nombre al disco con una facilidad pasmosa.

Corrections House «Last city zero»: Vaya animalada de disco, ni los grupos presumiblemente más vanguardistas han sabido estar a la altura de lo que han creado los miembros de Yakuza, Neurosis y Eyehategod juntando sus inquietudes para crear este álbum sorprendentemente asequible y brutal a partes iguales.

Y sólo escojo nueve porque para el número diez no sé si quedarme con la solidez de Cult Of Luna, las frescura de las suecas Tiger Bell, la efectividad de Red Fang, la maestría de North Mississipi Allstars, la locura de Chrome Hoof, Melt Banana o Secret Chiefs 3, la delicadeza de Emiliana Torrini o la descomposición de Sonic Youth en Lee Ranaldo & The Dust y Chelsea Light Moving.




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  • 09/01/2014
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