Anímic – Skin (2017)

La primera sorpresa que me he llevado con este nuevo trabajo de Anímic es que, llámenme ignorante, mal informado o simplemente empanado, este “Skin” es ni más ni menos que el sexto disco del grupo catalán. ¿Tantos discos tienen publicados? ¿Y cómo puede ser que no los descubriera hasta su “Hannah”? Pues será que lo mío no es el folk (o no demasiado) que con tanto tino practicaba hasta ahora el quinteto y también puede ser que, como siempre digo, no se puede estar en todo.

Bad Mongos – Shoot the bullet (2016)

Visto lo visto con este retorno de los Bad Mongos, a los que he de reconocer que no conocía absolutamente de nada (es lo que tiene ser una rata barcelonesa, nos creemos que el mundo se acaba cruzado el río Besòs), esta gente creció escuchando a los mismos grupos roqueros que servidor de ustedes. Les debió pillar la explosión roquera noventera escandinava bien de lleno…

Futuro Terror – Su Nombre Real Es Otro (2016)

Los alicantinos Futuro Terror se unen a la escudería BCore tras haber gustado a grandes y pequeños con su primer trabajo publicado en el añorado sello asturiano Discos Humeantes, y lo hacen con un segundo disco en el que los que no se enteraron de pequeños jits como “Maria Orsic”, desde luego que escucharán a estos chavales.

Power Burkas – Llarga vida al tarannà (2016)

Hermanos musulmanes radicados en Catalunya, me dirijo a vosotros desde mi retiro espiritual en (línea borrada por el censor) ya que es motivo de orgullo y satisfacción el haber conocido la existencia de un grupo de jóvenes músicos que se hacen llamar Power Burkas.

Familea Miranda – Radiopharm (2016)

Parece mentira lo mucho que me pone la Familea Miranda teniendo en cuenta lo que siempre ha dicho mi santa madre respecto a mi verdadera familia (“eres un despegao”). Pero así son las cosas, mi familia no la pude escoger y es la que me ha tocado y en cambio a la Familea Miranda sí.

Nueva Vulcano – Novelería (2015)

De un tiempo a esta parte reconozco, admito y confieso que les había pillado un poco de tirria a los Nueva Vulcano. No a ellos como seres humanos –apenas los conozco como para tenerles ojeriza-, sino a una parte de su público (sí, soy un rancio, un huraño y un poco gilipollas), y al quórom total que hay con su obra.