Siete conciertos para una cuarentena

Dejad de zurrraros la sardina o darle al satisfyer, que os vais a quedar deshidratados y en los huesos. Dadle mejor al play a esta selección de 7 conciertos que, por una razón u otra, marcaron época. O simplemente que son del gusto de servidor de ustedes, que también puede ser. La cuestión, que los días de confinamiento parecen tener 34 horas, y es muy aburrido el tener que quedarse en casa sí o sí. No sufráis, animalicos, con estas grabaciones tenéis para por lo menos un día de entretenimiento audiovisual. Luego ya espabilad como buenamente podáis.

MC5 – Beat Club (Bremen, marzo 1972)
Por el más que macanudo programa televisivo germano “Beat Club” pasó lo más granado y lo mejorcito de la escena rockera de los años 60-70. Por sus estudios en Bremen (en el que se grabaron la mayoría de conciertos) dejaron huella desde Black Sabbath a los Rolling Stones pasando por King Crimson o Rory Gallagher. Vamos, que si no salías allí es que no eras importante. Y de entre los muchos y ricos shows emitidos por este programa teutón, me quedo con el de MC5 de 1972. En apenas media hora, el quinteto, luciendo unas pintas brillantes y coloridas (algunos dirán horteras, ni puto caso) descargan en apenas media hora toda su artillería, que era mucha y muy buena. Pletórico (y sudadísimo) Rob Tyner, liderando a un grupo que a pesar de estar en su etapa final, seguía siendo uno de los mejores combos que ha tenido la historia del rocanrol. Puro fuego, tetes,

Motörhead – Theatre Royal (Nottingham, Agosto 1980)
El grupo de rock más ruidoso y macarra de la historia arrasando con todo en Nottingham, ciudad que supongo que allá por 1980 valía poco la pena visitar, a pesar de tener un equipo que ganó varias Copas de Europa de júrgol (hecho que ahora parece pura ciencia ficción). Volumen atronador, canciones como navajas oxidadas lanzadas sin piedad, y el trío original de Motörhead (Lemmy-Eddie Clarke-Phil Taylor) repartiendo estopa con apenas dos discos en el mercado (aquí todavía no habían editado “Ace of spades”). Suficientes para demostrar al público inglés que esta gente habían llegado para quedarse, y posiblemente para partirte la cara si era preciso.

Guns n’ Roses – Ritz (Nueva York, febrero 1988)
El grupo más excitante en cuanto a rock 80’s en su estado primigenio, sin adulterar y en plena expansión. Lo que vino después ya no gustó a muchos (normal, esa esencia callejera de sus inicios se perdió para siempre), pero para el recuerdo nos quedará este concierto, grabado por la MTV, en el Ritz neoyorquino. Por aquel entonces no eran más que una promesa, ni de coña esperaban, ni ellos ni la prensa (ni nadie, quizá su mánager o ni siquiera eso), la explosión mediática y popular que tuvieron. Pero gracias al boca oreja y a conciertos como este, en el que se dejaban la piel y tenían hambre atrasado, consiguieron llegar a ser los nuevos dinosaurios del Rock. Nunca han vuelto a sonar y lucir así de bien. Punto.

L7 – Reading (Reading, Inglaterra, agosto 1992)
El cuarteto más chachi del punkrock metalizado 90’s (prefiero no usar el término “riot grrrls”, pues L7 no eran ni estudiantes universitarias, ni unas justicieras sociales, ni, en definitiva, unas plastas) tocando para una ingente cantidad de gente en Inglaterra. Se lo cuentan a estas chicas un par de años atrás y se mean de risa en tu cara. Pero así eran las cosas a principio de los 90; cuatro chicas de Los Angeles, rudas, malcaradas y con un marcadísima afición por provocar con sus canciones, dejando al público del festival de Reading (en el cual tocaron Beastie Boys, Rollins Band, Public Enemy, Mega City Four…) con la boca abierta y alucinando con el poderío mostrado por L7. Con su “Bricks are heavy” calentito era sencillo triunfar, y si a eso le sumas la legendaria escena del lanzamiento de tampón, tienes aquí el concierto más recordado de las californianas, aunque le pese a Donita Sparks (la lanzadora). 25 años después y todavía le siguen preguntando por el numerito menstrual.
*la calidad del vídeo es lamentable, pero así eran aquellos tiempos, millennials amantes del HD*

Nine Inch Nails – Woodstock Festival (Saugerties, Nueva York, Agosto 1994)
Más que posiblemente uno de los conciertos que más veces me he puesto en casa. Me lo grabaron en VHS, luego en DVD, y desde hace ya años es fácil de encontrar en la red. Unos Nine Inch Nails en su pico de destrucción, nihilismo y drogadicción, con su “The Downward Spiral” recién publicado, y con unas ganas enormes de epatar al personal del festival. Y vaya si lo consiguieron. Uno de los shows más intensos y destructores de los que tengo constancia. Una enorme patada en los huevos al dudoso “paz y amor” que promovían en el Woodstock de 1994. Barro, sudor y lágrimas.

Kyuss – Bizarre Festival (Colonia, Agosto 1995)
Otro de los conciertos que cuando vivía en casa de mis padres lo vi hasta casi desgastar la cinta. Este concierto de Kyuss en el Bizarre Festival alemán, poco tiempo antes de separarse para siempre, es el legado audiovisual de un grupo que casi todos conocimos cuando ya no existía. En apenas 45 minutos de recital, el cuarteto marca el futuro del rock duro y del heavy metal (aunque en ese momento simplemente nos parecían “raros”) repasando someramente varios temas de sus (pocos) discos. Nadie diría que les quedaba poco de vida a Kyuss viendo este concierto. Una banda que cumplía como un reloj, que sabía cuando sonar jeviata y cuando psicotrópica, y con un John Garcia cantando como nunca ha hecho más. Y con un ciego estratosférico, también.

Capsula – KEXP (Seattle, mayo 2013)
Estos argentinos aficandos en Bilbao son uno de los grupos más trabajadores y con más disciplina de eso que llaman “escena rockera”. Trabajo que les ha sido recompensado con una más que merecida y positiva reputación en los USA, país en el que no es fácil destacar entre tanto conjunto y tanta propuesta musical. Pero gracias a su poderío y su precisión a la hora de afrontar sus conciertos, han conseguido girar por allí (y por toda Europa, claro) e incluso aparecer en un par de ocasiones en los directos de la para muchos mejor radio del mundo, la KEXP de Seattle. En esta visita suya a los estudios en 2013, y con apenas 20 minutos de actuación, dejan a la locutora (y al público) preguntándose “¿de dónde coño han salido estos tres?”. Ni los virus ni el rocanrol entienden de fronteras ni territorios.

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  • 07/04/2020
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