The Afghan Whigs, el grupo que debió reinar

Ni ha habido una reedición llena de innecesarios extras ni se ha hablado demasiado de ellos pero The Afghan Whigs celebran en este 2013 el veinte aniversario de “Gentlemen”, un disco clave en la trayectoria del grupo y, para el que escribe, una de las grandes joyas de la década de los 90. La banda formada a finales de los 80 en Cincinnati por el guitarrista Rick McCollum, el bajista John Curley, el batería Steve Earle y el también guitarrista, además de cantante y principal compositor, Greg Dulli, comenzó su andadura discográfica con el prescindible y poco recordado “Big top Halloween”, para ser poco después fichado por la efervescente Sub Pop. El sello de Seattle que venía apostando por bandas como Nirvana, Mudhoney o Soundgarden con bastante éxito hizo lo propio con The Afghan Whigs, quienes debutaban con ellos en 1990 con “Up in it”. El segundo trabajo de los de Ohio tenía poco que ver con la oleada grunge que comenzaba a arrasar el país desde las oficinas del sello, y su rock, en principio más directo y descuidado, comenzaba aquí ya a orientarse (con canciones como “Son of the south”) hacia un futuro donde el blues, el soul y la música negra iban a impregnar todas sus composiciones. Un terreno que fue explorado en profundidad en su siguiente trabajo, “Congregation”, y que terminó por expandirse en el que nos ocupa, “Gentlemen”, publicado en 1993 y para el que dieron el salto desde Sub Pop hasta Elektra, alejándose definitivamente de un movimiento con el que poco o nada tenía que ver.

Grabado en los estudios Ardent de Memphis y con el propio Dulli en las labores de producción el grupo se rodea en esta ocasión de músicos como Harold Chichester (Royal Crescent Mob, Howlin’ Maggie) a los teclados y la violonchelista Barb Hunter, que dejarán su importante impronta a lo largo de las once canciones que componen el álbum. Con ellos, los Whigs reman a contracorriente y se alejan del sonido crudo y sin artificios habitual del momento para publicar sus canciones más ricas en instrumentación. Además, se muestran elegantes y con una cuidada imagen en sus videoclips y conciertos y sitúan, más si cabe, al frente a un Dulli que va a volcar en “Gentlemen” toda la frustración que una relación amorosa puede llegar a generar en una persona.

Desde la inicial “If I Were Going”, en la que Dulli nos pone en situación con su susurrante voz sobre un repetitivo acorde de guitarra, hasta la optimista “I Keep Coming Back”, versión del tema de Tyrone Davies, sus letras van a pasar de la amargura a la acidez dejando lugar al arrepentimiento e incluso a cierta actitud chulesca. Diferentes estados emocionales respaldados por unos temas en los que, junto a la voz, destaca especialmente la guitarra de McCollum con puntuales punteos como los de “Gentlemen”, el sutil uso del slide en “When We Two Parted” o ese inicial ritmo funky en “Debonair”. También digna de mención es la colaboración de Marcy Mays, cantante de Scrawl, que pone voz a la preciosa “My Curse”, en la que aporta además el punto de vista femenino a la situación que narra Dulli respaldada por guitarras acústicas y teclados.

Tras “Gentlemen”, disco que tiene el honor de haber sido el más exitoso en cuanto a ventas de la carrera del grupo, los Whigs comenzaron a sufrir algunos problemas personales que les llevaron a tomarse un parón temporal. Tras éste, todavía fueron capaces de publicar tres discos más (“What Jail is like”, en 1994, “Black Love”, en 1996, y “1965”, dos años después) los cuales, sin llegar al nivel mostrado en “Gentlemen”, hicieron que el grupo llegará a su aparentemente definitivo fin con la cabeza bien alta. Tras su separación, todos sus miembros se embarcaron en diferentes proyectos relacionados con la música, siendo los más populares los llevados a cabo por Dulli,  primero The Twilight Singers y después The Gutter Twins, en el que tuvo a bien juntarse con otro de los grandes de los 90 como es Mark Lanegan. A día de hoy, The Afghan Whigs llevan realizando algunos conciertos puntuales desde 2011 (paso por el Primavera Sound el pasado año incluido) y han llegado a grabar una versión del “See and don’t see” de Marie Queenie Lyons, pero no parece claro que la banda vaya a volver al estudio para grabar nuevas composiciones. Pase lo que pase, seguiremos disfrutando de este “Gentlemen”, como poco, veinte años más.


“Debonair”





“Gentlemen”






Autor:
Categorías:
Tags:
Fecha:
  • 12/11/2013
Compartir: