Sex Museum y la penúltima cruzada

Ahora que desde las altas esferas nos dan la murga continuamente con aquello de ser emprendedor, muchos deberían tomar buena nota de la carrera que llevan los madrileños Sex Museum. Con treinta años tocando -más que los años que alguno de los que estáis leyendo esto tenéis-, lo fácil e incluso lógico hubiera sido tirar la toalla hace muchísimo tiempo. En el mundo del rocanrol patrio es muy difícil y se ha de tener mucho tesón (y ser muy cabezón) para llegar a tres décadas de carrera en las pésimas condiciones en las que estos valientes han de desarrollar su trabajo. Pero para eso precisamente están estos roqueros madrileños, para indicar el camino a las próximas generaciones, demostrar que otro tipo de objetivos vitales son posibles, y que el éxito no se mide únicamente en números, dividendos y seguidores de twitter. Con un más que brillante disco debajo del brazo, “Big city lies”, los Sex Museum no dan síntomas de agotamiento, y su nuevo trabajo largo sigue mostrándonos a una banda con unas cuantas cosas que contar a los chavales con ganas de escuchar esta, digan lo que digan, todavía joven música llamada Rocanrol. Justo antes de su concierto en el Stash Club del Apolo2, charlamos con Marta Ruiz y Fernando Pardo, dos bellos seres humanos.

Vuestro nuevo disco se llama “Big City Lies”, ¿cuáles son las grandes mentiras de una ciudad como Madrid?

Fernando: Casi todo, en Madrid más que “no cultura” existe la “anticultura”. Si no fuera por la disposición de la gente la ciudad se iba a tomar por culo, si no han acabado con la cultura subterránea es porque la gente la hace fuerte.

No hay una semana que no nos enteremos del cierre de una sala o un garito de rock, se dice que es una conspiración para hacer de las ciudades un producto más turístico

Fernando: Claro, esto no se tiene como representante de la cultura española

Si diera algo de dinero seguro, hasta las drogas y la prostitución ahora cuentan en el PIB

Marta: Es bastante hipócrita, luego te enteras que hay locales que los han alquilado para fiestas sin permisos. Hay poca apuestas, recuerdo una época en que hasta se hacían conciertos en Gran Vía.

Fernando: Desde el momento que los menores no pueden acceder a los conciertos, en esa edad en que hay una compenetración perfecta entre las hormonas que se despiertan… En vez de tener a los chavales de 15-16 años cogiendo el pedo en un parque haciendo botellón, los podrías meter en un garito con gente del rollo de una forma sana en todos los sentidos. Lo que muchos hacen es consumir y consumir toda este tipo basura en forma de videojuegos, no separarse de una máquina mal pensada. Ese tipo de vibración primigenia que tiene todo ser humano desde la época de las cavernas que necesitas sacar se la jodes. Y da igual que sea rock and roll, flamenco o teatro. ¡Si tienes que hasta pagar por hacer deporte! Me imagino que les interesa adormecer el espíritu primitivo del ser humano

¿Os sentís valorados como uno de los estandartes del rock español?

Fernando: Lo que es cierto es que nos sentimos raíces de algo, como un ejemplo de huevos por seguir haciendo lo que hacemos sin demasiada repercusión. Las generaciones de nuestros padres lo que valoraban era forrarse y follar, que no está mal. Pero si yo me forrara decidiría hacer este tipo de vida, así que me ahorro el forrarme y paso directamente a hacer esto, que es la opción que tiene la persona que esté atraída por cualquier forma de arte, ya no te digo solo el rock and roll. Si te puedes dedicar a ello y más o menos tirar para adelante, la vida ya vale la pena. Sino qué, estás trabajando como un negro hasta los 80 años y “mi sueño es tocar la batería pero ya estoy demasiado mayor”… ¡No tío! ¡Tócala con 20! ¡Con 16! No hace falta estar forrado, cúrrate el camino, ves a por ello a saco. Nosotros seguimos este ejemplo, no hace falta triunfar ni tener demasiado éxito. Puedes estar ahí abajo y puedes dedicar tu vida de una forma orgullosa y además divertida.

Sex Museum y la penúltima cruzada

¿Os habéis conseguido ganar la vida con ello?

Fernando: Va por épocas, nosotros hemos currado de todo. Si miras de lo que hemos currado a lo largo de este mogollón de años, que ya casi son 30… Mira, mi primer instrumento me lo compré trabajando en una pizzería.

¿No habéis pensado nunca suavizar un poco la propuesta? Hacer algo más pop, algo más asequible…

Fernando: Si me saliera natural lo haríamos seguro, pero yo era el típico que estaba a fondo de la clase hablando y ese tipo de personalidades son las que suelen acabar en contra de la sociedad. Hay un momento que piensas, ¿te gustaría ser los Rolling Stones y tener este tipo de público? Pues este tipo de público me la suda, lo quiero hacer a mi manera. Yo me imagino a alguien como Fito, que es un tío con mundo, pensando “qué poco tengo que ver con la mayoría de mi público”

Lo bueno sería que a través de Fito y los Fitipaldis llegaran a vosotros…

Fernando: Lo nuestro es raro, en cualquier enciclopedia del pop rock español nunca aparecemos. Mira Radio 3 cuando hacen el típico programa de resumen de 20 años de música independiente… No aparecemos, estamos ese milímetro de separación entre una cosa y la otra, un vortex

Después de casi 30 años, ¿cómo lo habéis conseguido para no tiraros los trastos a la cabeza?

Fernando: Empezamos como grupo de instituto y movidas hemos tenido un millón, pero lo nuestro es una misión. Si te va a lo fácil no vas a encontrar nada interesante

Marta: Siempre hemos tenido mucha energía desde el principio…

Igual en el típico concierto al que se presentan 30 personas habréis pensado en apartaros y dejar paso a las otras generaciones…

Fernando: Eso da igual

Marta: Ahora estamos viviendo una época muy mala, viviendo un revival de los ochenta brutal. Cuando salimos en los 80 íbamos a saco con un rollo totalmente diferente, no nos gustaba nada, con 14 años nos envolvíamos de la cultura musical de los 50, 60, 70 y de repente en los 80 todo era más light, más divertido. Pero aun así, es atractivo porque es una cruzada.

Fernando: No nos podemos quejar demasiado porque somos conscientes de haber elegido algo complicado, si se acercan a ti bien, nosotros no vamos a acercarnos a nadie. Si volviera atrás a los 14 años y me dijeras que a los 50 ibas a estar pudiendo tocar cada fin de semana, y entre un grupo y otro viajando a Méjico, Australia, Europa o Estados Unidos… ¡Me parece brutal!

Ahora con toda la historia del IVA cultural y demás, ¿sale más a cuenta salir a tocar fuera?

Marta: ¡Ahora da miedo! Nos han ofrecido tocar en otros países pero no vemos el momento. Ojalá nos salieran algunos festivales más, un pasito adelante en lo que llevamos haciendo, abarcar otras cosas

Fernando: Hace poco tocamos en el Surfing the Lerez de Pontevedra y otro en Mondragón, en ese tipo de festivales tocamos continuamente pero no transcienden. ¡Y hay montones! Toda la zona de Navarra hasta Galicia y bajando hasta Burgos, esa zona del norte es nuestra carretera, es la que estamos cogiendo constantemente. Cuando llega el verano tocas sin parar, cada 4 festivales en esa zona hay uno en otro sitio. Cosas pequeñas, gente en un pueblo que tiene ganas de montar algo y lo hace. Por ejemplo, mientas otros festivales tienen 10 o 12 grupos, el Surfing the Lerez era todo el día, para mí ha sido uno de los mejores festivales de este verano y el pasado. En Pontevedra, ¿y quién se entera de eso? Hay un montón de festivales en Galicia y todos de puta madre, pero no te enteras. Cualquier banda de rock and roll que esté orientada hacia el sonido duro que mire desde Euskadi hasta…

Marta: Aquí parece que con el primavera ya tenéis 😉

Sex Museum y la penúltima cruzada

Es que Barcelona es una ciudad muy “moderna”, las modas…

Marta: De todas formas, y volviendo a los de los 30 años nos hemos dado cuenta que nunca tenemos el mismo público. La gente cambia, sus vidas cambian…

Fernando: La diferencia es que vas a Austin a un concierto y hay gente de 55 y 70 años y que los directos siguen siendo parte de su vida, llega el fin de semana y están ahí

Yo me veo yendo a conciertos con 50 años también…

Fernando: Ahora parece que está cambiando por este lado, pero se nota que ha habido deserciones en masa de generaciones completas

Mi hermano mayor, por ejemplo…

Fernando: Tendrá otros hobbies, verá “Juego de tronos”

Es que está casado… Bueno, habladnos un poco del disco, que hay que venderlo

Fernando: Este disco lo hemos sacado de una manera un poco curiosa, veníamos de tocar un montón en los últimos años y hemos llegado con el grupo muy en forma. De la manera que te permite improvisar una canción, como en directo. Llegamos con mucha soltura, muy relajados y lo hemos grabado en 4 días

Marta: Todos los instrumentos y tocando todos a la vez en un estudio analógico.

Fernando: Con frescura. Cuando pensamos el disco, poniendo capas, añadiendo solos, etc. No es que salga ni mejor ni peor, pero esta vez ha sido, venga tíos, ahí, como si fuera en directo.

Marta: Hicimos las canciones con tiempo, igual estuvimos un año tomando ideas pero evitamos hacer muchos arreglos. La grabación dice Fernando que fue relajada, pero a mí me pareció lo más horrible del mundo

También te quería preguntar sobre los teclados, que me encanta como suenan en temas como “Circles in the salt”. Es un Hammond, ¿no?

Marta: Sí, desde los 18 he tenido Hammonds. En los 80 tenía uno que era peor que este, pero siempre me ha molado. También he tenido Farfisa, Vox… Pero el Hammond te permite un sonido que no es cansino y nosotros jugamos mucho con intermedios, partes más tranquilas, distorsionadas…

Además ha sido el primer disco en que os habéis atrevido a cantar en castellano…

Marta: Era un poco una cuenta pendiente, siempre hemos estado en tierra de nadie porque en España no se nos considera “un grupo español”.

Fernando: Tocando por ahí mucho como solemos hacer, llega un momento que te das cuenta, tanto Sex Museum como cualquier otro banda de rock and roll de España, que lo tenemos dificilísimo para poder entrar en la primera división, en la anglosajona. Es muy complicado tanto para nosotros, como para los italianos, griegos… Todos los grupos del sur de Europa, que los hay cojonudos, yo solo veo que funciona y que se mueve un poco más en la escena surfera, porque no hay idioma. Yo estoy un poco cabreado que cantando en ingles apuntemos a una escena que no nos quiere. Por todo Estados Unidos hay una escena latina por donde se puede entrar, pero tienes sentirte parte de ella y apostar por ella. Nuestras pruebas últimamente, como muchas cosas, alguno tipo de sonoridades musicales, o el idioma, tiene que ver con eso. Nunca hemos pensado hacer un cambio de idioma total, pero sí que pruebas, ves cómo te defiendes, a ver si hay huevos o si hay escena o no…

Tras nosotros, los compañeros de BTV también les entrevistaron e incluyeron algunas imágenes del concierto de esa noche…

Autor:
Categorías:
Tags:
Fecha:
  • 02/07/2014
Compartir: