Una de cal y otra de arena: White Lies & tUnE-yArDs

Hay directos que literalmente te hacen volar. En otros, en cambio, sólo haces que calcular y decidir: calcular cuánto vas a tardar en llegar a casa y decidir qué comer antes de ir dormir.

White Lies tocaron el pasado jueves en el The New Parish a sólo 23 minutos y 35 segundos de mi casa: el tiempo justo para decidir que una peperoni con pimiento rojo recalentada era la mejor opción para esa noche.

Abrieron la noche Fever The Ghost con apenas 20 minutos de licencia sobre el escenario. Jóvenes con aire psicodélico y estética glam que tratan de abrirse camino por entre la apretada y efímera escena indie californiana donde cada semana nacen cien nuevos hypes y es imposible separar la nata del pastel. Para quien sienta curiosidad: es como si los Of Montreal se pusiesen a tocar versiones de Bowie después de ver la serie completa de la Familia Monster. Presentaron su primer álbum «Crab in Honey» (2014 / Lolipop Records) demasiado condicionados por el escaso tiempo y el mal sonido en escena. Una lástima.

Fever The Ghost @ The New Parish (San Francisco). Foto: Marc Hors

Y entonces les tocó el turno a los londinenses. White Lies venían a Oakland después de actuar en el Coachella. Y lo despacharon eficientemente. No se me ocurre otro resumen mejor para este concierto: lo despacharon eficientemente. Empezaron con “To lose my life” y enseñaron absolutamente todas sus cartas: Ritmos de batería repetitivos, sus previsibles in crescendos en cada tema, épica, dolor, romanticismo y la voz de McVeigh con más efectos que una película de Ang Lee. Sonaron bien, tocaron con sobriedad y absoluta profesionalidad: justo los tres calificativos que no me gusta oír cuando se habla de un concierto de rock; es como cuando te preguntan sobre una chica y respondes “parece muy simpática”. White Lies son la amiga simpática de su generación.

De su concierto rescataría la excelente interpretación de “A Place to Hide”, más acelerada de la cuenta, con un toque más bailable y cantada majestuosamente, el final apoteósico de “Be your man” y el final del show con un “Death” que tardó mucho (demasiado) en llegar. Diré para acabar que a quien le guste su último disco, «Big Tv» (2013 / Polydor), le gustará el directo. Suena prácticamente igual. Como lo hacen todos sus discos: más de lo mismo.

White Lies @ The New Parish (San Francisco). Foto: Marc Hors

Volviendo a casa aún con tanta épica, emotividad e “in crescendos” maltratándome los tímpanos, me vino una reflexión a la cabeza: no me creo el dolor de un victimista. Y White Lies no paran de quejarse y suplicar. Su soporífero directo lo es todavía más si lo comparamos con el soplo de aire fresco que fue el acudir al show que Tune-Yards regaló a la ciudad San Francisco tres días después. Tras más de un año y medio sin pisar los escenarios, con la crítica ávida por conocer la continuación de su más que excelente «Bird-Brains» (2009) y un público canino por nuevos ritmos con los que saltar, ofrecían la presentación mundial de «Whokill» (2014) en The Chapel de manera gratuita bajo la sponsorización de una conocida marca de zapatillas y con muchas novedades.

La primera (y grata) sorpresa fue la evidente evolución de un proyecto centrado en la figura de Merrill Garbus (cantante/orquesta/compositora) a otro donde la banda que la secunda da un paso al frente: nueva percusionista, dos increíbles coristas suplantando su antigua sección de vientos y el sempiterno Brenner (bajo/sintes) secundando a la perfección todos los desvaríos mentales de una líder que cada vez se siente menos solista. La segunda sorpresa fue el soul: en mitad de la tormenta rítmica y espasmódica la voz de Garbus se agarra a los coros y Shirley Ellis se da de cabezazos contra la pared.

tUnE-yArDs @ The Chapel (San Francisco). Foto: Jodie Van Horn

El resto: una tesis doctoral en musicología. Ritmos africanos, algo de electro, la mencionada presencia del soul, una pizca de folk y unos juegos vocales sorprendentes, trabajados al milímetro en el local de ensayo y plasmados a la perfección tanto en el disco como en el directo. Me vinieron a la cabeza (y a los pies) nombres como Animal Collective, Dirty Projectors, Panda Bear, M.I.A. o Björk. Eso es nada.

Tune-Yards consiguieron en apenas una hora de show dejarnos a todos los presentes con las mandíbulas desencajadas, el corazón palpitante a diez mil revoluciones y la sensación de haber sido testigos de uno de esos proyectos que prometen quedarse en nuestras discotecas (y memorias) durante muchos años.

White Lies actuaran en el BBK Live el próximo jueves 10 de julio.
Tune-Yards sacan a la venta su nuevo disco el próximo 5 de mayo.

Podéis ver el resto del set de fotografías de White Lies en la web de Marc Hors

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  • 02/05/2014
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