Me sabe a Humo

Cuando Discos Humeantes, casa discográfica destacable y destacada del subsuelo español, se disolvió, mucha gente se quedó huérfana (bueno, tampoco tanto, que era una discográfica, no tu madre ni tu perro) de una de las disqueras más fiables, eclécticas y coherentes de la escena nacional. Pero por suerte la pena poco duró, ya que estos asturianos se reconvirtieron rápidamente en Humo, sello que sigue la estela de Discos Humeantes, en versión aumentada y mejorada.

Más diversos, atrevidos, exploradores y valientes, como bien demuestra su variado elenco de artistas, de similar actitud pero cada uno de su padre y de su madre. Su punto de conexión quizá sería la oscuridad sonora, el gusto por la transgresión, y el hacer bien poco caso a las reglas establecidas, ya sean comerciales o sonoras. Y como seguro que alguno de vosotros no ha oído nunca hablar de muchos de estos grupos ahumados, aquí os dejamos un repaso a su catálogo, lleno de grandes momentos especialmente indicados para los más pequeños de la casa.

Fasenuova “Carretera Fluorescente”

Santo y seña de Discos Humeantes y lo mismo en su encarnación en Humo, el dúo de Mieres (Asturias) Fasenuova ha sabido recolectar la parte más arisca y cabronceta de la dark wave electrónica, aquella que gusta de pasear por sonidos industriales y experimentales, para servirnos agrestes píldoras musicales. Como esta “Carretera Fluorescente”, quizá una de sus canciones más accesibles y melódicas, pero no por ello exenta de malicia sintética.

STA “Prince Kosmos”

A los STA, grupúsculo dubista asentado en Santa Coloma de Gramenet (ajá, en los alrededores de Barcelona ciudad también suceden cosas, y buenas), los descubrí por pura casualidad en uno de esos conciertos gratuitos que montan en el jardín de la Universidad de Barcelona. Bendita casualidad. Y no es que hubiera bebido y fumado como si no hubiera mañana, que también, es que esta gente le da al dub y a los sonidos jamaicanos como pocos conjuntos en este país llamado Españita. Envolventes, sofisticados y, como no podía ser de otra manera estando donde están, bien ahumados. Ideales para dejarse llevar y no volver. Total, para qué.

Fiera “Mono de Trabajo”

El dúo formado por Darío del Moral y Pablo Peña (efectivamente, la mitad de Pony Bravo), acostumbrado a publicar todo su material en su propio sello (El Rancho), quisieron salir de casa y probar nuevas viandas con su fichaje por Humo. Y la unión Fiera-Humo es una de las que tiene más sentido desde el matrimonio de José Manuel Parada y Chelo García Cortés (creedme, estuvieron casados). “Mono de trabajo”, circular, tóxica y psicodélica a partes iguales, es un viaje a la mente de tu cuñado, del taxista que te acaba de dar una vuelta de más, y, para qué engañarnos, también a la tuya. Que aquí nadie es racista pero.

Balcanes “Masada”

¿De dónde han salido estos Balcanes? Pues ni idea, tendría que mirar en Google pero hace demasiado calor. Lo único que sé es que no son croatas ni serbios, o si lo son dominan bastante bien la lengua de Pablo Casado. Qué más dará, hacía tiempo que no escuchaba a un grupo con tantas ganas de darte collejas sonoras. Mala baba y bilis en formato hardcore ruidoso, con su puntito noise y su ramalazo punkarra. Ponedlos en cualquier comunión y veréis qué bien se lo pasa todo el mundo.

Fee Rega “20 multas en un día”

Nunca me han puesto tantas multas en un solo día, pero sí que me han puesto varias a lo largo de una semana. La policía, que me tiene manía, supongo. En fin, que primero me fijé en el título para luego quedar anonadado por el sonido de esta chica que se hace llamar Fee Rega. Algunos lo llamarán folk, otra gente dirá que es punk sui generis, y muy pocos dirán que esto es malo, porque con tal personalidad es imposible fallar. Una artista con un sello sonoro tremendamente propio. De agradecer.

Mohama Saz “Hueso y Luz”

Me gusta mucho zampar mojama, así que era bien fácil que este conjunto (formado por gente que está o ha estado en grupos en los que confiar como Melange, Rip KC o Novak) llamado Mohama Saz me hiciera un poco de tilín. Y vaya si me lo ha hecho. ¿Serán sus aires sonoros deudores de Oriente Medio? ¿Su rollito psicodélico caleidoscópico quizá? ¿Sus maneras folkies aflamencadas podrían ser? Seguramente. Lo único que tengo claro es que esta gente es especial, como Ralph Wiggum de los Simpson.

Cuchillo de Fuego “Nocturno”

De Pontevedra llegan Cuchillo de Fuego, nombre realmente apropiado para lo que estos simpáticos galleguiños nos escupen a través de sus composiciones. Afilados (se llaman Cuchillo de Fuego jaja, qué gracia eh), brumosos y atropellados, su “Megavedra” está lleno de jits para partirle la madre a cualquiera, y de entre todos ellos hoy me quedo con “Nocturno”, apabullante y bulliciosa muestra de hardcore tirando a asfixiante y fangoso. Y lo bien que se lo pasan los cochinos en el barro, no lo vas a hacer tú con estos pontevedreses.

Pylar “La de múltiples rostros”

De entre todo el –de momento- catálogo de Humo, sin duda la propuesta más personal y salida de madre es la de los sevillanos Pylar. Aficionados ellos, bastante, a mezclar el tocino y la velocidad, su música es un auténtico ritual pagano. Jazz experimental y metal extraterrestre, estratoférico kraut y doom psicodélico… Todo vale en este proyecto. Eso sí, se ha de hacer con tanta mano izquierda, precisión y técnica como la que tienen estos muchachotes. Atmosféricos y evocadores, triposos y furiosos. Un aplauso para ellos, copón.

La URSS “Curva de consumo ascendente”

Manda huevos que me haya tenido que enterar de la existencia de un grupo como La URSS tan tarde. Y aunque la dicha siempre es buena llegue cuando llegue, sorprende que un conjunto tan interesante como ellos no haya tenido apenas cabida en los medios musicales de este país. Puta Espanya, que diría Carles Punkdemont, y con razón, pues estos andaluces son la clara demostración que el Punk no ha muerto, y que el sonido más clásico del género, si está hecho con tripas, corazón y balas certeras en forma de canción, siempre será válido. Sea el año 2018 o el 2030.

Territoire “Exil”

Olivier Arson es Territoire, y Territoire es otra prueba del eclecticismo y la fantástica apertura de miras de Humo. Nada que ver con los artistas anteriormente mencionados, lo de este personaje es pura música electrónica opresiva, de ambientes enrarecidos y technoides resultados. Música maquinal, oscura, magnética y nocturna. Servirá de banda sonora ideal cuando los robots dominen el mundo (¿o lo hacen ya?). En el disco colabora, entre otros, el gran Óscar Mulero. Nada más que añadir.

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  • 01/08/2018
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