Desempolvando… Icecross

Si indagamos un poco en la historia del rock de comienzos de la década de los setenta, nos encontramos con una mayoría de bandas procedentes de Estados Unidos, Gran Bretaña y, en menor medida, Alemania. Pero en este caso tenemos aquí una formación islandesa que parece estar totalmente fuera de lugar e, incluso, de época porque, ¿quién estaba haciendo este tipo de rock cargado de psicodelia en aquellos años y en un país relativamente aislado y despoblado? Pues bien, aunque ciertas bandas ya habían coqueteado con el género, como Trúbrot, lo cierto es que Icecross llegaron mucho más lejos.

Desempolvando... IcecrossLa historia comienza a principios de 1972, cuando Axel Einarsson, Ómar Óskarsson y Ásgeir Óskarsson deciden formar su propio grupo. Después de unos primeros conciertos por su país que tuvieron poca repercusión, la banda opta por hacer la maleta y viajar hasta Copenhague en busca de un entorno más permeable a su música. Un año en la ciudad tocando en diversos bares les hizo mejorar y decidieron grabar por fin su primer trabajo, del que tan sólo se editaron apenas mil copias. Después de la experiencia fallida en la capital danesa, el trío vuelve a su país, dejando la banda y cada uno de ellos toma un camino diferente: Axel Einarsson grabó un disco en solitario y más tarde tocó con otras bandas hasta que se marchó a Estados Unidos, donde acabó montando un estudio de grabación; Ómar Óskarsson siguió más o menos relacionado con el mundo de la música, pero su actividad principal pasó a ser la reparación de tejados; y Ásgeir Óskarsson fue quien tuvo mayor éxito en la profesión, puesto que desde entonces ha tocado con casi todas las bandas islandesas y hoy en día es uno de baterías más reputados de su país.

Desempolvando... IcecrossEl álbum comienza con “Solution”, un tema extraño lleno de disonancias y unas aún más extrañas melodías vocales. Un inicio difícil de digerir, pero que denota un trabajo previo en busca de nuevos sonidos más que interesante. En esa línea va a transcurrir gran parte del trabajo, con ciertos altibajos en la interpretación, y donde destacan especialmente la caótica “Nightmare” y la enorme “Jesus Freaks”, que supone el momento más inspirado y mejor ejecutado de todo el disco. Pero también dejaron espacio para composiciones más asequibles, como “Wandering Around”, o “A Sad Man’s History”, una de esas baladas melancólicas llenas de reverberación, en la que el propio técnico de sonido – Tommy Seebach– tocó el piano.

Icecross es sin duda un trabajo peculiar, con todos los ingredientes de lo que debe ser una primera grabación: actitud, un puñado de destellos de originalidad y un sonido no siempre favorecedor. Sin embargo, el ingenio y la admirable intensidad que demostró el trío en tan poco tiempo es más que suficiente para incluir este disco en cualquier lista de indispensables de los setenta.

Texto: Juan Manuel Vilches

Aquí os dejamos el disco en streaming…

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  • 17/05/2013
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