Desempolvando… Clann Zú

Desempolvando... Clann Zú

Esta semana recuperamos a uno de los grupos más prometedores de la década pasada, los australianos Clann Zú, un grupo del que nos enamoramos a la primera escucha gracias a su original propuesta. El grupo ya no sigue en activo, pero atrás quedan dos excelentes LP’s y la magia de la carrera en solitario de su frontman Declan de Barra. Os invitamos a seguir leyendo y conocer algo más de esta especial banda.

En plena efervescencia del estallido del post rock con discos como «Rock Action» o «Standards», muchas bandas se vieron incluidas –cuando no engullidas- por aquella hornada de músicos que experimentaban con el rock instrumental. Suele ocurrir con cada nuevo género, con cada nueva moda y siempre que algo novedoso irrumpe inesperadamente. En su momento también muchos grupos que no tenían nada que ver acabaron atrapados por la etiqueta grunge por ejemplo. Junto a este fenómeno también es habitual encontrar grandes músicos y discos que pasan desapercibidos mientras la mayor parte del público mira hacia otro lado. Este es uno de esos casos.

Es cierto que, con los años, Clann Zú parece haberse rodeado de un aura de magnetismo irresistible e, incluso, del encanto que tienen aquellos que no llegan siquiera a rozar el reconocimiento. Pero es que este quinteto formado en Melbourne tiene algo de especial. Su música es experimental pero no compleja y sus letras, a menudo reivindicativas y furiosas, encuentran cobijo en ambientes melancólicos y pausados.

RuaDespués de un par de ep’s (uno primero homónimo y un segundo titulado «Red-Emitting Light Organ») en los que su propuesta ya estaba casi formada, editan en 2003 su primer disco: «Rua». Un trabajo verdaderamente arriesgado, porque su estilo tenía un poco de muchos otros pero no era fácil terminar de encuadrarlo en uno concreto. Electrónica, rock, art, folk, música irlandesa… En cada tema y en cada minuto sería posible encontrar un buen puñado de referencias. Eso, si se tienen ganas de etiquetar a toda costa un producto que es único e irrepetible. Las sensaciones que provoca «Words for Snow» en una primera escucha se siguen sucediendo años después, especialmente en la recta final del tema, en la que Declan recita “and the last touch is always the hardes/ and the last touch is always the same/ and the last look is the one that will kill ya/ and the last touch is the one that will drive you insane” que da paso a unos enfermizos violines finales.

En «Five Thousand More» narran de forma especialmente emotiva la situación de hambruna que vivió Irlanda a mediados del siglo XVIII debido a un frío extremo que duró demasiado y provocó decenas de miles de muertos. La debacle demográfica fue atroz y los casi cien años que tardó el país en recuperarse tan sólo sirvieron para volver a enfrentarse a otro periodo de hambruna, esta vez causada por un hongo que arrasó las cosechas. La desolación, la miseria y la desesperación quedan magistralmente plasmadas en este tema. Para rematar la faena, el propio Declan de Barra se hizo cargo de la creación de un videoclip que obtuvo cierta repercusión en pequeños festivales. Pero todo se serena un poco con «Hope This Day», uno de los temas más bellos de este trabajo, junto con la epicidad de «Everyday» y la emotiva «Lights Below».

RuaPero «Rua» nos mostraba sólo una cara de la banda. La otra, mucho más oscura y personal, es la que un año después saldría bajo el título de «Black Coats & Bandages». Este álbum contiene los momentos álgidos de estos tipos. Con una Declan de Barra más desgarrado que nunca, pero al mismo tiempo más comedido, y una instrumentación más simple los resultados son apabullantes. «Black Coats & Bandages» exige una mayor atención que «Rua», pero también da mayores recompensas. Desde el inicio con la canción del mismo título, que casi engarza con «There Will Be No Morning Copy», todo el álbum precisa de un ambiente concreto, de reflexión y pausa, al que también ayuda conformar. Las hipnóticas líneas de bajo de temas como este, la fantástica «From an Unholy Height» o «T-Ean Ban» son una constante durante todo el disco. Y es que el tratamiento que Clann Zú le daba a sus instrumentos fue –y sigue siendo- poco convencional. Y ese fue uno de sus grandes aciertos, más allá del uso de cualquier tecnología e instrumentos poco habituales. An «Deirdreadh Seal» y «One Bedroom Apartment» ya nos adelantan algo del sonido que Declan de Barra iba a tener en su trayectoria posterior en solitario: instrumentaciones pequeñas, sin pretensiones, que tienen personalidad propia pero siempre buscan arropar su excepcional voz y las historias que a través de ella cuenta. Como curiosidad, podéis encontrar por ahí en versión demo un par de temas que fueron grabados para este disco, pero finalmente no aparecieron en él: «Holechest» y «First and the Last».

Dos álbumes y dos EP’s en seis años. Dos trabajos absolutamente excepcionales que rezumaban pasión por todos lados. Pocas veces se palpa como aquí la música y el arte como única motivación de un grupo de músicos en estado de gracia. Suficiente para mostrar algo único, pero no tanto como para llamar la atención del mundo.

Texto: Juan Manuel Vilches

«One Bedroom Apartment (Live)»




«So Complicated Was the Fall (live)»




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  • 15/11/2011
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