Primavera Sound 2008

Primavera Sound 2008

¿Y quien dice que en este país no hay interés por la música? Bueno, realmente ni lo hay ni hay cultura musical. Pero quien lo diría viendo la proliferación de los festivales y las guerras de precios, grupos y fechas que estos provocan. Empezamos otra temporada de festivales y lo hacemos de nuevo con el Primavera Sound, al que nos acercamos un par de jornadas.

Jueves, 29 de mayo.

Llegada a media tarde para inspeccionar el terreno, mirar un poco las tiendas abarrotadas de conocidos (habrá que empezar a plantearse lo de trabajar en festivales), localizar los escenarios y sus Public Enemyubicaciones, y sobretodo armarse con una buena cantidad de tickets de bebida. Tras el ritual de la pulsera (sin nada de cola a media tarde), y huyendo de la simplicidad de La Estrella de David, nos dirigimos a presenciar un rato del trío madrileño Moho (para que luego digan que es un festival de poppies) que estaban descargando antes una cincuentena de personas su poderosa mezcla de southern-metal-doom en el escenario nuevo, el VICE, probablemente mi preferido del festival, no solo por los grupos que actuaban sino por lo idílico de tener el mar al lado del escenario (eso sí, las escaleras a la vuelta eran matadoras).

Sin poder acabar de ver toda la actuación nos dirigimos al escenario Rockdelux donde empezaba a agolparse la gente para ver a uno de los grupos revelación del año (que no del festival), los MGMT, que presentaban su disco «Oracular Spectacular» y que demostraron tener facilidad para las melodías aparte de poseer uno de los singles más impactantes de lo que va de año («Time to pretend»). Muy jóvenes y sin muchas tablas, pero aún así ofrecieron una actuación más que digna donde destacó su guitarrista y su capacidad de incrustar solos psicodélicos en un pop rock heredero de grupos como Flaming Lips.

HealthTras serios análisis de lo que se tenía que ver después, nos inclinamos por volver a la intimidad del escenario VICE para escuchar al trío de Brooklyn, Enon, que con la japonesa Toko Yasuda al frente y una actuación de pop-rock de tintes punk que subía el nivel de las actuaciones de nuevo… Parece que estábamos siguiendo el orden correcto de acontecimientos. Mientras Dagha rapeaba con el productor Edan en el escenario ATP, volvimos al VICE para presenciar una actuación que me dejó con la boca abierta nada más poner el primer pie en la pista. Se trataba de los angelinos Health, que arrollaron con una descarga de distorsión y actitud apabullante, como los Sonic Youth más pasados de vueltas con voz ligeramente parecida a la del líder de Placebo. Como dije en su momento… «La primera actuación con pelotas del festival». Los propios Enon que habían actuado minutos antes estaban delante mío disfrutando del concierto.

El rap nunca ha sido lo mío, pero si hubo una época dorada esta fue la de los 80 cuando éste era un estilo peligroso para el sistema americano, con grupos como Niggers with Attitude (NWA) o Public Enemy. Con motivo del 20º aniversario del lanzamiento de «It takes a nation of million to hold us back», el grupo lo interpretó en su totalidad tras el calentamiento (o enfriamiento) que ofreció su PortisheadBomb Squad. Empezaron con «Turn it up (Bring the noise)» y tocaron hits como «Don’t believe the hype», pero aparte de lo insólito del setlist el concierto tuvo la misma estructura que el que ofrecieron años antes en el Festimad (solo que sin Chris Cornell y Tom Morello sobre el escenario). Así que nos movimos de nuevo al escenario talismán, el VICE, donde British Sea Power descargaban un concierto totalmente hooligan, con el guitarra lanzándose al público, trepando por los amplificadores, tirándose encima de los demás miembros… A veces pienso que los grupos indie practican este estilo porque quieren salir en el New Musical Express, pero que en realidad son todos unos cock-rockers.

Y llegó la estrella de la noche (por no decir del festival), Portishead. Los de Bristol sonaron impecables en el escenario Rockdelux, con una Beth Gibbons clavando cada una de las notas de los temas del grupo, y con las imágenes de los detalles del concierto reeditadas y distorsionadas de fondo. Estáticos eso sí, incluso con los temas más movidos de su último trabajo (aunque efectivos como era de prever), pero es lo que tiene Portishead… Lo que no son de festivos lo tienen de mágico.

Al día siguiente tocaba trabajar, así que tuvimos que sacrificar el «Melody Day» de Caribou, el terremoto de los japoneses Boris, la incógnita de lo que podían ofrecer De La Soul en este siglo y lo que más duele… La actuación de Vampire Weekend al lado del mar.

Viernes, 30 de mayo.

The SonicsDespués de una dura jornada de trabajo (por si mis jefes están leyendo esto), llegamos a tiempo al Parc del Forum para ver otro de los grandes del festival (y de la historia del rock): The Sonics, que ofrecieron un concierto basado en sus hits de toda la vida y otros cuantos standards prestados. Cuando esta gente triunfaba yo no había nacido, pero su herencia todavía se hace notar. Sus temas son habituales en los locales de música rock, y la panda de sexagenarios de Tacoma sigue bastante en forma, con Gerry Roslie aullando como antaño.

Las reservas para ver a Portishead en el Auditori se habían agotado, pero sabía menos mal habiéndolos visto el día antes. Por lo visto la liaron gorda haciendo subir a la gente al escenario con el tema «We carry on». Un paso rápido por el escenario ATP para repostar y ver que tal lo que hacían Autolux (nada especial), y camino del anfiteatro del escenario Rockdelux para ver a Sebadoh, donde el grupo liderado por Lou Barlow (Dinosaur Jr) descargaba una buena dosis de distorsión alternativa 90’s. Lástima que nunca fui fan ni muy conocedor del grupo, sigo sin serlo… Tampoco Cat Powerentiendo el papel de grupos como Buffalo Tom o Polvo que pretenden vivir una segunda juventud, ¿no es traicionar un poco a la alternatividad el volver como haría cualquier otro grupo?

Otro de los grupos que más ganas tenía de ver era Man Man (¿adivináis en que escenario?), que unieron la actitud de Health del día anterior con la precisión que requiere la esquizofrenia musical heredada de Frank Zappa o Mr Bungle. Con los deberes hechos, el cansancio y las cervezas empezaron a hacer estragos… Por lo que la visita a los legendarios Devo fue bastante rápida.

Cat Power o lo que es lo mismo, Chan Marshall, me sorprendió muy gratamente por la actitud en las tablas. Al contrario que Portishead, la cantante de Georgia no paraba de moverse por el escenario conectando con el público. Otros de los que me sorprendieron fueron The Go! Team, mucho menos estridentes y saturados en directo que en disco, con unas voces y un ritmo envidiable. Mi cerebro decidió ir a dormir mientras mi cuerpo seguía de fiesta poco después de ver el irritante buen rollo de El Guincho, lo siento… No comulgo con el estilo.

Y para variar nos dejamos cosas en el tintero… La parte complementaria de High on Fire tras la disolución de Sleep (Om), el gran concierto que me han jurado que ofrecieron Strange Death Of Liberal England, The Right Ons, los nacionales It’s not not, el retorno de los Subterranean Kids o los ahora teloneros de Nine Inch Nails (Deerhunter y A Place To Bury Strangers)

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  • 06/06/2008
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