Calella Rockfest 2013

Para una ratilla de ciudad como el que os escribe, siempre es motivo de alegría salir ni que sea durante unas horitas de Barcelona para plantarse, como en esta ocasión, en Calella, para asistir a la jornada inaugural de la primera edición del Calella Rock Fest. Recién nacido encuentro que transcurrió durante el pasado viernes y sábado y que se centró en las sonoridades más clásicas blues rockeras del guitarreo internacional. Aunque para qué negarlo, yo fui a ver a Warrior Soul con la guinda de los barceloneses ’77, el resto del cartel del viernes, del que solamente pude ver un par de temas de la Bernie Tormé Band (uno de ellos, el “Smoke on the water”, cágate lorito), no me llamaba la atención en demasía como para ir con prisa a verlos.

Calella Rockfest 2013. Foto: Albert Escrig

Así que mi festival empezó con los de Kory Clarke, acompañado de la crew de españoles que le hacen de banda de acompañamiento en sus giras por la península y alrededores, y que pese a sonar bastante guarrindongo y excesivamente punkarra por momentos (mucho de ello lo tiene el nivel de ultracazalla de la voz de Clarke, líder espiritual de los Warrior Soul), sigue siendo un grupo que vale la pena ver en directo. Con pocos grupos me engorilo más que con ellos y sus descargas de acid metal punk como “Salutations from the ghetto nation”, “Charlie’s out of prison”, “Trippin’ on ecstasy” o “The Drug”. Nadie se acordará de ellos cuando hayan muerto, pero coño, cada vez que los veo en directo salgo reafirmado en mis principios. Que ahora mismo no sé cuáles son. Lástima que no tocaran “Shuck’em down”, pero cuando los ’77 salieron a escena, se le quitan a uno las tonterías. No sé si será el mejor conjunto del rock español del momento, pero os aseguro que a mí siempre me lo hacen creer cuando los veo en directo. Arrolladoramente groovies, presentando varios temas de su casi estrenado tercer disco, “Maximum Rock n’Roll”, y con un repertorio que incluyó pelotazos de hard rock boogiemacarra marca de la casa como “Big smoker pig”, “Give me a dollar” o “High decibels”. Y, como siempre en estos cuatro melenudos mozos, dándolo todísimo en el escenario. Imposible no salir contento de un concierto de los ’77.

Texto: Andrés Derrick
Foto: Albert Escrig

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  • 15/10/2013
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