The Mars Volta – Noctourniquet (2012)

Warner

The Mars Volta - Noctourniquet (2012)Tracklist:
1. The Whip Hand
2. Aegis
3. Dyslexicon
4. Empty Vessels Make the Loudest Sound
5. The Malkin Jewel
6. Lapochka
7. In Absentia
8. Imago
9. Molochwalker
10. Trinkets Pale of Moon
11. Vedamalady
12. Noctourniquet
13. Zed and Two Naughts

Producido por Omar Rodríguez López

Mucho me ha costado decidirme a reseñar el nuevo disco de los Mars Volta, y no porque sea un trabajo malo ni mucho menos, pero hay que reconocer que su poliédrico mundo es complicado de explicar con palabras. Porque tener verborrea no significa siempre que puedas plasmarlo, iba a decir en un papel, pero mejor digo en una pantalla. Algo que se podría aplicar perfectamente a las composiciones de Omar Rodríguez López, auténtico freaq al que le resulta imposible el poder quedarse quieto y dejar de componer como un poseso. Hecho que le hizo tensar su relación con su carnal Cedric Bixler, a quien el ritmo de publicaciones de los Mars Volta le había hecho entrar en una espiral de acusada desmotivación tras el psicomelodramático “Octahedron”. Porque, como todo en esta vida, incluso en los placeres fisiológicos como el sexo y las drogas, el exceso lleva al hastío, a la fatiga y a la apatía. Os lo puedo asegurar.

Y si en “Octahedron” las sonoridades presentadas iban por el camino de la relajación narcótica, atmosférica y espacial, dejando a un lado lo barroco y excesivamente complicado de trabajos como “Amputechture” (disco que, años después, todavía no he tenido cojones de escuchar entero), en este “Noctourniquet” parecen haber escogido seguir un sendero musical parecido al de su pretérito LP, donde lo mental, tóxico y espacial son las sonoridades principales del álbum. Disco que, como me suele pasar cuando escucho a fondo a los Mars Volta, me hacen replantear casi toda mi existencia. De acuerdo, quizá aquí me he flipado, pero escuchando una canción como “Empty vessels make the loudest sound”, corte que huele a “Maggot Brain” de Funkadelic por los cuatro costados, uno no puede dejar de pensar en lo efímero, vacuo e inútil que puede ser el camino vital escogido. Y quien dice esa canción –que me tiene robada mi podrida alma-, dice prácticamente todo el LP.

Desde el inicio, con los drones marciales de “The whip hand”, que engañan al oyente haciéndole creer, como en muchas reseñas que he leído, que la electrónica iba a estar muy presente en este disco (afirmación más que discutible, en el disco hay una buena cuota de sonidos acústicos también), hasta la psicodelia casi popera pero siempre melodramática de “Lapochka”, pasando por el marcianeo excéntrico pseudoelectrónico de “Noctourniquet”, la espectacularidad pirotécnica y pasional de “Dyslexicon” y la melancolía hardcore teatral de “Zed and two naughts”, Mars Volta han vuelto a facturar un disco personal, inimitable e intransferible. Pocas bandas se me meten tan sumamente dentro del cerebro como ellos. Será que la psicodelia visceral, los paraísos rockartificiales y el quejío de Cedric Bixler (si hubiera nacido en Bollullos, le daría al cante jondo), me llevan a lugares donde nadie me ha llevado. Y aunque en muchas ocasiones esos lugares no sean ni agradables ni bonitos ni bucólicos, el complejo y catártico latineo roquista de Mars Volta me tiene, ya desde hace años, atrapadísimo.

Texto: AndresDerrick

Puntuación: 8/10
Lo mejor: The Mars Volta te llevan a Marte, te dan buen comercio y bebercio en el transboradador, y te dejan en casa hecho una feliz piltrafa.
Lo peor: Complejos, barrocos y drogadizos. No aptos para personalidades ligeras.



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Fecha:
  • 24/05/2012
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