Refused – Freedom (2015)

Epitaph

Refused - Freedom (2015)Tracklist:
1. Elektra
2. Old Friends / New War
3. Dawkins Christ
4. Françafrique
5. Thought Is Blood
6. War on the Palaces
7. Destroy the Man
8. 366
9. Servants of Death
10. Useless Europeans

Producido por Nick Launay, Shellback, Michael Ilbert

Miembros:
Dennis Lyxzén (voz)
David Sandström (batería)
Kristofer Steen (guitarra)
Magnus Flagge (bajo)

Catorce años después de su separación saltaba la noticia, Refused estaban jodidamente vivos. El clamor popular y la apetecible suma de dividendos que un hipotético retorno les podía brindar fue un caramelo demasiado irresistible para Dennis Lyxzén y compañía. En 2012 se pasearon por numerosos festivales –Coachella y Primavera Sound entre ellos– y salas del planeta. Un año después, con la buchaca henchida, la bestia volvía a entrar en letargo. Fueron dos años de silencio con la banda en stand-by que se veían interrumpidos por la irrupción de ciertos asuntos privados de dominio público. La contradictoria salida de Jon F. Brännström, el hombre que manufacturara tan poderosos riffs en la época dorada de los de Umeå, se convertía en disputa abierta vía página de Facebook de la banda. Tras los mencionados vaivenes y una nueva vuelta a los escenarios, en abril del presente año llegaba la –otra– esperada noticia, Refused tenían listo su nuevo LP, a editar en junio.

Vaya por delante que “The Shape Of Punk To Come” (Burning Heart Records, 1998) es una obra maestra de la música extrema. Ni en el más húmedo de los sueños iban a parir algo medianamente equiparable. Contando con ello de antemano, lo mejor era abordar “Freedom” desde la perspectiva 2.0, aquella que pone a los suecos en un escenario contemporáneo, enormemente alejado de las coordenadas sobre las que operaron dos décadas atrás. El análisis concienzudo de “Freedom” da para mucha tinta, especialmente si hilamos fino entre los infinitos detalles. Recientemente, Lyxzén se jactaba de haber contado –en un par de canciones– con los servicios de Shellback, reputado productor mainstream cuya clientela va de Britney Spears a Taylor Swift, pasando por Usher. No es este detalle una minucia sin importancia, pues al currículum del productor en cuestión ha que sumar el resultado del primer single, “Elektra”. Súper pulido y con una batería bañada en mil filtros, este aperitivo nos presenta un enfoque de estética sonora impensable en sus viejos discos de los noventas. El otro productor, Nick Launay es un viejo roquero que ha grabado los primeros discos de PIL, varios de Nick Cave y sus Bad Seeds o a bandas contemporáneas como Maxïmo Park. Una apuesta segura para el grueso del disco.

La mencionada “Elektra”, primer adelanto del elepé, hace las veces de apertura de éste. Viene presidida por un poderoso riff muy en sintonía con el metal virtuoso. Suena más a Tool que a Refused, pero en unos segundos se acelera el ritmo cogiendo un tono hardcore que arrolla. Muy bien. El segundo adelanto, “Françafrique”, resulta más controverso. Los elementos que la forman, nos dejan algo desorientados. Pulso hard-rock vacilón, ritmo marcado a lo “We Will Rock You”, coro infantil… A esto hay que sumar unas modulaciones vocales que les acercan a la electrónica-rock de Justice. La letra denuncia el neocolonialismo francófono en África con un tono facilón algo sonrojante. Una buena dosis de madera para los escépticos que buscan la fuerza de un mamut que, afrontémoslo, ya no puede ser tal. Refused nunca habían sonado tan pinchables, tan potencialmente radiofónicos. Juzguen ustedes mismos la conveniencia o no de ello.

El tercer adelanto, “Dawkin’s Christ”, les devuelve a un terreno más acorde a lo esperable, aunque nuevamente aparecen Tool. No resulta difícil imaginar a Maynard James Keenan oficiando una de sus místicas cantinelas en lugar del griterío de Lyxzén. La falsa inocencia de la voz en la intro recuerda mucho a la de “Dirge”, aquel magnífico canto oscuro que Death In Vegas parieron en 1999. De las mejores del disco. “Old Friends/New War” se queda a medias. Ese sonido de bajo manipulado nos trae buenos recuerdos, pero cuando en el estribillo aparece esa voz grave surgen las dudas. No parece que ayude a que la canción despegue del todo, cosa que finalmente, no hace. “Thought is Blood” peca de lo mismo. No engancha y además el sintetizador que planea sobre ella no encuentra su sitio en el conjunto. Floja. Más de uno pensará que lo de “War Palaces” es una broma. O un error. El riff inicial –claramente saqueado de “TV Eye” de The Stooges– deriva en lo que podría –debería– ser una canción aceptable de The (International) Noise Conspiracy. El estribillo encajaría incluso en un disco de Kiss. Completamente desubicada. Para no ser menos, “Destroy The Man” también invita a pasar a la siguiente. Incluye unos coros –¿qué les ha pasado con el tema incorporar voces?– sencillamente feos. Sólo se salva el estribillo –eso sí, devastador–, cuyas virulentas guitarras beben de aquella animalada llamada “Worms of the Senses/Faculties of the Skull”. “366” no está nada mal, pero siempre será un sucedáneo de “The Shape of Punk to Come” –la canción–. En “Servants of Death” vuelven a dispersarse sonando a unos Def Leppard subidos de tempo. Uno no sale de su asombro. “Useless Europeans” echa el cierre buscando el apocalipsis que inundaba “Tännhauser/Derivè”. No le alcanza, pero cumple su función de cierre épico.

Obsérvese que, ni aún queriendo, resulta fácil no establecer comparaciones con su gran obra. Ya sea por parecidos razonables o por la incapacidad del viejo fan de separar etapas, la empresa se revela ardua. Este hecho invita a pensar que si se llega a estas canciones desconociendo el pasado de los de Umeå, “Freedom” puede ser un disco más que apañado.

Los Refused de finales de los 90s eran una máquina creativa, cabreada, inspirada. Vivían volcando toda su energía en lo que más que una banda casi era una secta. Un culto musical cuyo líder espiritual, el chamán Dennis Lyxzén se transmutaba en una suerte de James Brown antisistema inmiscuido en el hardcore más extremo y experimental. Aquella célula inquieta que asombró al mundo con una inspiradísima y perdurable obra se dispersó hace ya mucho. La vida de los integrantes de Refused ha cambiado en estos años. La rabia, la inquietud, la manera de afrontar la composición y la producción, no podían ser igual. No es algo que se les pueda echar en cara, ni son los mismos ni tienen veintipico años. Además, tras años rajando del capitalismo, se han subido a lomos de éste. Ya no tienen edad para esas cosas, se puede entender, pero el fan talibán no perdonará que este disco no esté a la altura de su leyenda. Se les puede aplaudir por tener el valor de liarse la manta a la cabeza, pero también se les puede azotar por tambalear el mito. Afortunadamente, más allá de todo lo relacionado esta segunda etapa, hay algo que no cambiará: cada año que pasa “The Shape of Punk to Come” agranda su leyenda como el disco impecable que es. El “Exile on Main St.” del hardcore. El “Pet Sounds” del antisistema. El “Highway 61 Revisited” del underground de los 90s… ¿Sigo?

Puntuación: 5
Lo mejor: “Dawkin’s Christ” y “Elektra”
Lo peor: Lo adocenado de gran parte del conjunto
Te gustará si te gustan: Def Leppard, Kiss, Tool, Justice… Porque de NYHC y esas cosas poco hay aquí

“Dawkins Christ”


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Fecha:
  • 10/07/2015
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