Havalina – Muerdesombra (2017)

Tras muchos años de carrera a sus espaldas y unos cuantos discos en cartera, los madrileños parecían haber encontrado hace varios trabajos su propio sonido. Algo bastante complicado de lograr en este mundo lleno de quiero y no puedo e imitadores de la imitación.

VANT – Dumb Blood (2017)

Lo de VANT ha sido llegar y besar el santo. Formados en 2014, la joven banda londinense ya estaba fichando al año de vida por una major (y su ejercito de bots en Twitter). Pero no sin razón, porque su debut nos ha dejado gratamente sorprendidos con su punk rock grungesco lleno de impolutas melodías pop.

The Olympians – The Olympians (2016)

Solamente viendo el listado de participantes en este disco de The Olympians, vosotros que sois muy avispados además de gente informada, ya podréis intuir rápidamente por dónde van los tiros sonoros de este trabajo. Soul y R&B instrumental inspirado en la iconografía griega clásica.

Meatbodies – Alice (2017)

Mala hierba nunca muere. Cuando creíamos que el revival psicodélico ya no podía dar más de si nos topamos con grupos como King Gizzard and The Lizard Wizard o Meatbodies lanzando discos tan sólidos como triposos. Chad Ubovich, ideólogo del grupo californiano que nos ocupa hoy, ha dado un paso adelante para dejar atrás sus otras bandas (Ty Segall, Mikal Cronin).

John Garcia – The Coyote Who Spoke in Tongues (2017)

No sé a qué viene tanto revuelo con el nuevo trabajo de John García, un hombre que no tiene un disco mediocre en todos los proyectos que ha iniciado desde que lo conocimos a mediados de los 90. De todas maneras, “The Coyote Who Spoke in Tongues” no creo que se deba entender como un disco al uso, sino como un regalo para los fans de toda la vida.

Anímic – Skin (2017)

La primera sorpresa que me he llevado con este nuevo trabajo de Anímic es que, llámenme ignorante, mal informado o simplemente empanado, este “Skin” es ni más ni menos que el sexto disco del grupo catalán. ¿Tantos discos tienen publicados? ¿Y cómo puede ser que no los descubriera hasta su “Hannah”? Pues será que lo mío no es el folk (o no demasiado) que con tanto tino practicaba hasta ahora el quinteto y también puede ser que, como siempre digo, no se puede estar en todo.