The Rippers en 5 canciones

¿Que cuál considero que ha sido el mejor grupo de punk rock que ha salido de la dolça terra catalana y por ende de todo el estado Español aka “el país vecino”? Pues me alegra que me hagáis esta pregunta pues, a diferencia de la mayoría de cosas que me preguntan, para esta sí que tengo una respuesta clara y concisa. Sin duda alguna la respuesta es The Rippers.

Conjunto nacido en L’Arboç (población situada en la provincia de Tarragona. No, yo tampoco he ido nunca a tomarme allí un carajillo) a mitad de los años 90, fueron una de las mejores cosa que le ha pasado al rock más pasado de vueltas facturado por estos lares. Aunque mucha gente no se haya enterado todavía, que tiene delito la cosa. Y eso que durante sus más de diez años de existencia despacharon cinco discos de lo más jugosos, cabreados e iracundos. Quiero decir, que oportunidades tuvisteis para daros cuenta de lo que teníamos al ladito de casa. Pero claro, siempre preferiréis el jardín del vecino, que parece que está más verde y hermosote y en él se hacen siempre barbacoas para la gente del barrio (que no).

Poco importó eso a los hermanos Teichenné (Marc y David, en paz descanse este último), núcleo duro de The Rippers, para, canción a canción, directo a directo, y gramito a gramito, componer una de las trayectorias más coherentes, honestas y aprovechables del punk rock patrio. Desde su primerizo “No Mört” a su canto de cisne discográfico, “Fire Tractaät” (sí, eran muy de poner diéresis), The Rippers dieron bofetones, patadas en el estómago y escupieron hacia arriba a base de tesón, poco dormir y mucho raca-raca. Y como siempre ha sido una gente que, además de caerme muy bien, me salvaron muchas jornadas en las que todo parecía que iba a salir mal (y así fue, pero lo bien que lo pasamos eh), ahí va un pequeño repaso a su vida musical en cinco bocaditos.

El que se quede con hambre ya sabe, que busque, compare, y si encuentra algo mejor que se calle, porque seguramente sea una mentira como las que nos tragamos sin rechistar mientras no nos falte el netflis, el cubateo y el fútbol.

“Mistu” (“No Mört”, 2001)
Tras publicar un sencillo y un largo, en “No Mört” los Rippers comenzaron a dejar muestras del camino que querían emprender, que no era otro que el del punk rock venenoso, intenso y macarra. Mucho mejor que el camino de Santiago, eso está claro. “Mistu” es uno de sus cortes más recordados, y sin ser tan oscuro y retorcido como lo que vendría después, no deja de ser un imponente cañonazo de endiabladas intenciones.

“Fool” (“Invertebrät”, 2004)
Siempre he pensado que si esta canción la hubiera escrito un grupo tipo, yo qué sé, Nirvana (por decir alguno bien gordote), tendríamos aquí a unos millonarios tarraconenses. Pero ni lo sacaron en los años 90, ni L’Arboç es Seattle, ni todo el campo es orégano. Así que somos cuatro los que sabemos que “Fool” es un pequeño jit que nunca fue. Rocanrolero, afilado, oscuro pero groovy…vamos, que me gusta mucho. Escuchadla, que es gratis.

“Come down with me” (“Nomelêc’s Revenge”, 2006)
De todos los discos que tengo en mi colección (que mal y pedante suena eso de “colección”, pero supongo que eso es lo que es), posiblemente el más tortuoso, retorcido y cabrón sea este “Nomelêc’s Revenge”. Diría que es la obra cumbre de los Rippers, una mirada al abismo de las que cuesta recuperarte, pero que es necesario hacer de vez en cuando. Un disco, y una canción, “Come down with me”, que invita, con su opacidad, su veneno y su intensidad, a dejarse llevar, caer, y a poder ser volverse a levantar con no demasiada cara de haba frita.

“Vertigo” (“Seeds of the new dawn”, 2009)
En “Seeds of the new dawn” nuestros punk rockeros favoritos bajaron las revoluciones de sus canciones, pero no pisaron el freno en cuanto a bilis, desesperación vital y oscuridad sonora. “Vertigo” representa con precisión el momento de los Rippers en 2009. Más rockeros que hardcoretas, pero igualmente cortantes, psicóticos y malvados.

“Lover’s whirlwind” (“Fire Tractaät”, 2012)
Perfeccionando su mala leche disco a disco y concierto a concierto, es natural que los Rippers acabaran haciendo piezas como esta, correspondiente a su, por desgracia, último disco, “Fire Tractaät”. Claustrofóbica, alambicada y, albricias, de nuevo cabreada con el mundo y sus habitantes. Como caerse por un precipicio empujado por una línea de bajo. Elegante y violenta a partes iguales. Una bella muestra de angustia bien encauzada.

La historia continúa con Marc Teichenné como Vlack… ¡larga vida a The Rippers!

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  • 30/05/2018
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