The Mars Volta, el adiós de los marcianos

At The Drive-InEchando la vista atrás me he dado cuenta de que lo primero que recuerdo de The Mars Volta no es The Mars Volta sino At the Drive-In. Recuerdo ver en la MTV2 el videoclip de “One Armed Scissor”, recuerdo alucinar con las imágenes del enérgico directo de esa banda hasta entonces desconocida para mí y recuerdo sorprenderme más tarde al ver que aquel “Relationship of Command” llegaba producido por Ross Robinson y aquello no sonaba a nada de lo que antes había pasado por sus manos. Desgraciadamente poco pude disfrutar del grupo porque tan solo un año después, en 2001, ponían fin a su carrera escindiéndose en dos partes, la formada por Jim Ward, Paul Hinojos y Tony Hajjar, conocida como Sparta, y la que ahora nos ocupa, los The Mars Volta de Omar Rodríguez López y Cedric Bixler Zavala. Esta extraña pareja de pelo afro y estrafalarias pintas va a compartir a lo largo de los años una relación musical cercana al matrimonio, con altibajos y discusiones que situarán siempre al grupo en la cuerda floja pero con un altísimo nivel de productividad, unas veces con mejores y otras con peores resultados. Para ello se rodearon de todo un séquito de grandes músicos que, dirigidos por la batuta de Omar, dieron forma a los seis discos de estudio que quedarán como legado del grupo.

At The Drive-InLos primeros The Mars Volta contaban en sus filas con el guitarrista Jeremy Michael Ward y el teclista Ikey Isaiah Owens, ambos pertenecientes al entretenimiento musical que para Omar y Cedric parecía suponer su proyecto paralelo De Facto, el cual puede considerarse el embrión de The Mars Volta. A ellos habría que sumar los nombres de Flea, bajista de Red Hot Chili Peppers, y Jon Theodore, virtuoso batería que posteriormente se unió a Zack de la Rocha (Rage Against the Machine) en One Day as a Lion. Con semejante plantel y tras algunos conciertos y la grabación de “Tremulant”, un primerizo EP de 3 canciones, llegaba la hora de la puesta de largo en estudio con “De-Loused in the Comatorium”. Este debut discográfico se ponía a la venta en 2003 y en sus créditos también se asomaron nombres como los de Rick Rubin, que hacía las veces de productor, o John Frusciante, un fijo en sus discos y que se animó a dejar su impronta en “Cicatriz ESP”, kilométrico tema de más de diez minutos con un interludio instrumental al servicio del virtuosismo guitarrero.

The Mars VoltaDesde entonces y hasta el final del grupo, con la publicación el pasado 2012 de “Noctourniquet”, The Mars Volta han presentado una serie de característicos rasgos personales invariables a los que han ido dando ciertos matices en cada nuevo trabajo discográfico. Sus largos discos siempre han apostado por alejarse de lo convencional y sus canciones han conseguido unificar sólidamente la tensión del hardcore, la abstracción del rock más psicodélico y la fluidez del jazz sin olvidarse de unas raíces latinas muy presentes en algunos tramos de su carrera. Una coctelera que siempre ha casado a la perfección con el particular timbre de voz de Cedric, cantante al que amas u odias desde que lo escuchaste gritar por primera vez aquello de “cut away! cut away!” en At the Drive-In.

The Mars VoltaTan particular grupo ha estado siempre rodeado de un halo de misterio, o al menos eso han pretendido hacer ver. Amantes de los clásicos discos conceptuales, Cedric creó las letras de “De-Loused in the Comatorium” basándose en la historia de Julio Venegas, un artista amigo de los miembros del grupo que terminó quitándose la vida. Poco después quién iba a fallecer era el ya mencionado Jeremy Ward víctima de una sobredosis de heroína. Un duro golpe para Omar y Cedric que, tal vez como homenaje, se basaron en un supuesto diario encontrado por Ward para dar forma a su segundo disco, “Frances the Mute”. Y no sería esta la última vez que la muerte los iba visitar. Su cuarto disco, “The Bedlam in Goliath”, nace inspirado por las directrices marcadas por una tabla de la ouija que Omar trajo de Jerusalén y que les provocó todo tipo de desgracias durante la grabación del álbum y una de sus giras. Cuánto hay de cierto y cuánto de puro marketing en estas historias queda a gusto del consumidor.

The Mars VoltaDe lo que no cabe ninguna duda es de la potencia del directo de The Mars Volta. Sobre el escenario sus canciones se convierten en otra cosa, un artefacto mucho más vivo, en ocasionas cercano a una “jam”, con Omar como director de orquesta y Cedric como enérgica voz cantante. Una actividad de lo más exigente que les ha hecho acompañarse de un largo número de músicos que han ido entrando y saliendo de la banda en sus constantes giras. La única vez que tuve la oportunidad de verlos en directo fue en 2008, durante la presentación de “The Bedlam in Goliath”, y sus casi tres horas de concierto, sin necesidad de teloneros y con set acústico incluido, siempre estarán en mi recuerdo.

Este año, mediante su cuenta en Twitter y casi como un marido despechado, Cedric anunciaba que estaba fuera de The Mars Volta, lo que se traducía en el fin del propio grupo. Un final aparentemente no demasiado amistoso, tal vez motivado por la frenética actividad en solitario de Omar, pero que todavía cuesta ver como algo definitivo. Yo ya nos veo a todos, dentro de unos añitos, juzgando si el amor vuelve a estar en el aire o si lo que manda en la reconciliación es la pasta gansa.

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  • 05/03/2013
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